Poemas del libro inédito “Humo sobre agua”

Rock

Charly se arrojó desde lo alto a la piscina
y esta bruma no disipa
quizá algo de locura venga bien
algo
no esta barbarie
que serpentea por el piso reguero de pólvora
se incrusta en las paredes
dejando boquetes más grandes que una colt
(Nadie se da cuenta
cómo tiemblo
sordomuda encerrada en el altillo
el cuerpo no responde
traqueteo / carromato
que se sube hasta los dientes)
Vamos a cruzar el charco en barquito de papel
¿siempre nos pasa lo mismo?
no veo el cielo en llamaradas
sólo ceniza opaca que se arrastra
babosa rociada con sal
Hay un éxodo dispuesto a dispararse
smoke on the water Deep Purple
dame un rock
un rock pesado
para no escucharme

Perspectivas

No tengo un lugar elevado
por donde mirar
a ras del suelo
es difícil ver el mundo
hay hollín por todas partes
la virtud se escurre en la boca de tormenta
pido una transfusión
para el que esta sepultado
hago pulpa de vidrio con mis manos
:trepo al tapial /gano altura
mascaras móviles no entran en ésta cavidad
lentas
como un tren de otoño
como una tos que se expulsa en otro sitio
Me juego el todo por el todo
y me elevo un poco más
un líquido negro me emborracha
tiro anzuelos para cazar pirañas
para no pensar
que no hay nada que mirar
desde aquí arriba
que no vea desde abajo

Cambio

Puedo decir
cuánto he cambiado
dar testimonio
de mañanas moradas junto al río
de una lejana resonancia
que oculto muy debajo
Desarmo la fiesta de esta casa
las carteras en desorden sobre los clavos
guardan cosas que no encuentro
Me persigno
el gesto borra el azar de continuar
Hago un chicle con el odio
salivo en las mejillas
venenito
cuidando de que no estalle
que no se active su corazón de plástico
Muchos morirán
si no lo intento

Habitaciones disponibles

Quedan varias
Se fue el anciano domador de tigres
y la pibita que jugaba al sexo en la ventana
Tampoco esta el caudillo
:dejo al montado en el poste de alumbrado
Ni el chico del remolino Ni la gorda del lunar
el pibe de los mandados no viene a la costanera
el que fuma marihuana se esconde tras el árbol
Miro desolada el barrio
Todavía pasa los jueves el florista
y los fines de semana
/los pobres de siempre /
llaman a la puerta
a las 10 a las 12 y a las 4 y 20
El domingo asan pollos en la parroquia
y esperan los bolsones de ropa que me sobra
Los huesitos de pollo
son para los chicos del semáforo
Hago palabras cruzadas
y miro el humo
para saber si crece la laguna
Cuando lo haga
se llevará la mugre
y quizá venga otra gente al barrio
Estoy perpleja de las cosas
en estas tierras arrojadas
a la buena de dios.

Hormiga

Soy una termita solitaria
hormiga blanca sobre campo arrasado
sin causas justas / con causas
fuelle entre mundos paralelos
laboriosa
salvaje
incapaz de divertirse con la cofradía
no salgo de la cueva
ni siquiera con lluvia
opte por la penumbra /no soy tan importante
las luces ya no tienen efecto sobre mis espaldas
no hay placebos que engañen
a mi corazón
se acortó mi visión / ahora veo a lo lejos
busco la cordura mientras tiendo la cama
no temo fracasar / ya fracasé
y esto significa
nada
sueño
escribo
los sueños me mantienen en vilo.

Orden

Creo en un orden invisible
cerrar lo que comienza
partir lo que se tiene
¿hay caminos sensatos?
poco difiere la
resignación de la
aceptación
una sutil neblina
las separa
la comprensión tiene límites borrosos
el conocimiento sirve para hacer la plancha en el estanque
vivo en controversias
fluctuando entre el motín y el buffet
el desdén y el
perdón
pateando territorio tabú
tanto malestar/calambre/azote/hordas
tanto tizne/jactancia/
tanta zozobra
y al final
todos
estamos escritos en el viento.

Osadías

Padezco de una cierta
molicie
por eso me repele hacer
preguntas fundamentales
¿por qué la milimétrica
parte
que te falta /Patricia/
empaña
el
todo?
muevo la cabeza como
si fuese un campo de
trigo
y disperso los insectos
recuerdo peligrosas osadías
que acometí
en edad temprana
algo que no pude detener
la altura de la arrogancia
me conformo con mucho
solía decirme en secreto
y expandía la vida
con una sensación de incertidumbre
no hubo blasfemia que me mantuviese encadenada
el verdadero truco es permanecer en el misterio
idear los pensamientos que nos constituyen
y a pesar de eso
y a pesar de todo
seguir apostando a
las cuestiones menudas.

PATRICIA SEVERÍN

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Quirófano*

Gris grisnegro de todo blanco
un redondo ojo que circula/desde la cabecera
la barba crecida que precede lo que por fin
un redondo ojo que circula
me animé a decirte
tan sin ganas tan visible
me animé a decirte
en la estocada final sin elegancia
tan sin ganas tan visible
entre las piernas abiertas
gris gris
negro de todo blanco
en la estocada final sin elegancia
desde la cabecera
el quirófano que existe detrás
del olor
de tu mirada.

Patricia Severín

*Poema inédito trabajado sobre la forma del Pantoum (Mayo 2011)
Fotografía: Marcos López

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Su perfil entre las sombras*

A Sergio Stull, a su memoria

Quise ver tu perfil entre las sombras
rojo como la roja lluvia
rostro raspado por los años
quise ver
tu perfil entre las sombras
con las palomas de abril/en los confines de marzo
enlazando palabras en la cesta
con las palomas de abril/en los confines de marzo
cigarrillos de miel
raspados
enlazando palabras en la cesta
destello de tu no esperanza
el aguijón jugando al blanco
de lado a lado
cigarrillos de miel
rojos
como la roja lluvia
que raspa
la uña
de los condenados.

Patricia Severín

*Poema inédito trabajado sobre la forma del Pantoum (Junio 2011)

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Textos breves


“Sabe que ha vivido siempre con el corazón en la mano. Sabe que ha pagado su precio por ello, pero también ha madurado recompensas. Cuando una sigue su camino con el corazón, a menudo sangra. Pero cuál es la alternativa: ¿un alma cauterizada?”

Erica Jong


Fotografía: Juan Pablo Bagnarol

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Poemas con Bichos

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Amor en mano y cien hombres volando

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La loca de ausencia

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Presentación del libro “Helada Negra” en la XXIII Feria del Libro de Santa Fe

Se llevó a cabo el viernes 23 de septiembre en la Estación Belgrano de la Ciudad de Santa Fe. A continuación, las palabras del escritor Carlos Roberto Morán durante la presentación.

Sabemos que el cuento tiene una alta significación en la literatura argentina, desde “El matadero”, pasando por “El aleph”, hasta llegar a nuestros días y, más allá de las buenas novelas que escribieron y escriben autoras y autores de nuestra región a lo largo de los años, me atrevo a decir que el cuento es el género por excelencia de Santa Fe.

No es afirmación original. Ya Edgardo Pesante lo sostenía hace casi cincuenta años, en un pequeño ensayo en el que habló sobre el tema. Los años siguientes no han hecho más que confirmar su aserto.

En el último tiempo, por lo menos tres libros –sin duda hay más, esto es apenas un pantallazo, una aproximación al tema- han venido, para mí, a confirmar esta convicción. Hablo de “Luces de Navidad”, de Francisco Bitar, “El viejo del agua”, de José Luis Pagés y la presente “Helada negra”, de Patricia Severín. A mi juicio, son tres hitos que refuerzan la idea de que Santa Fe está hecha para el cuento. Que el cuento la define, en términos literarios, en términos de creación.

No tengo una respuesta teórica a esto que ocurre, algo que emerge como certificado en los hechos, pero más allá de coincidir o rechazar lo que termino de expresar, me parece que lo que sobresale es que el género, tan poco tomado en cuenta por los editores, en nuestra región al menos goza de una excelente salud.

“Helada negra” es el título del libro y también el del cuento con el que Patricia cierra su libro. Es para mí el fuerte símbolo de lo que nos quiere mostrar, demostrar.

En otro espacio, comenté este libro y para hacerlo busqué la definición técnica de la helada negra. La repito acá. A ella se la especifica de una manera que me exime de otros comentarios. “Se considera a la helada negra como el terror de los agricultores porque no hay cultivo que la sobreviva, incluyendo a los más resistentes. En estas circunstancias no hay formación de escarcha por lo que el frío lento y persistente ataca directamente a las estructuras internas”.

La información precisa que “a nivel celular aparecen cristalitos en forma de cuchillos que desgarran la maquinaria interna de las células y las membranas internas se desecan a causa del mismo proceso de congelación”.

Resultado: “La necrosis de los tejidos dañados se ennegrecen de golpe como consecuencia de la podredumbre y si los daños afectan a partes vitales, como el tronco y las hojas, la planta muere”.

El título juega con una segunda interpretación, que enlaza aún más con lo anteriormente enunciado: el hada negra, vale decir lo siniestro, cuando no la muerte. La muerte física pero también la posible, cierta, muerte de los sentimientos. Tres, de los diez cuentos que integran esta selección, son para mí los más significativos. El que da título al libro, “El hombre que más amó a mi hermana” y “Corazón de erizo”. Es, por supuesto, elección subjetiva, pero al mismo tiempo son los cuentos capitales (a mi entender) que sustentan el todo de este libro.

Y lo hacen porque hablan precisamente de aquello que centralmente moviliza a Patricia cuentista: el amor, el desamor, las emociones a flor de piel, los afectos, y hasta, digamos así, la tristeza ínsita de la vida. En “El hombre que más amó a mi hermana”, ardua, autobiográfica, dolorosa y también, como una suerte de contrapartida o contrasentido, un verdadero canto a la vida, al amor que supera o intenta superar, un gesto que sabemos imposible, a la muerte, aparecen la sinrazón de lo que ocurre, nos ocurre, la tragedia, sin que podamos ni prevenirla ni detenerla, y también la decisión de alguien que ha decidido amar más allá de la lógica apelando, precisamente, a lo imposible.

Hay además allí un misterio que el lector deberá develar, como misterios sobre las relaciones humanas que se presentan envueltas en la figuración y en la hipocresía de lo social, convergen en “Corazón de erizo”. Y como misterio, y canto al amor maternal, aguardan al lector en esa suerte de grito primario, primordial, que es el cuento “Helada negra”.

Patricia ha dado sobradas muestras de que se expresa con mucha solvencia tanto en la novela como en la poesía y el cuento, pero tengo para mí que es éste el género que más la representa. O, si ustedes quieren, donde mejor podemos oír su voz.

Y qué voz. Que fuerte voz que nos habla del mundo que la rodea con intensidad, con dolor, con valentía, con clara potencia poética. Leerla es encontrarse con quienes quien nos cuenta sus historias, válidas y secretas, con un decir propio de mujer, que vale la pena escuchar. Que es necesario escuchar.

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Homenaje y presentación de los libros de la poeta Graciela Geller

El Viernes 19 de agosto, a las 20 hs, se presentarán dos libros de la poeta Graciela Geller. La escritora ya fallecida dejó su legado en el libro “Mona blanca trepada en el octavo”. Además se suma la reedición de “Amor en mano y cien hombres volando”, un libro escrito por la misma autora hace 23 años junto a Patricia Severín y Adriana Díaz Crosta. La cita es en la Caja de Ingenieros.

Recordamos que la autora Graciela Geller nació en Paraná en el año 1945 y fue una poeta reconocida. En el año 2002 fallece en Santa Fe. El próximo viernes se presentarán “Amor en mano y cien hombres volando”, una re-edición de Editorial De l’aire y el libro inédito “Mona blanca trepada en el octavo”, de Editorial Palabrava. Como parte del homenaje, los hijos de Geller junto a familiares y amigos se harán presente. Además, el actor y director teatral, Gustavo Palacios, desarrollará una performance basada en los textos de la poeta.

Geller junto a Patricia Severín y Adriana Díaz Crosta (también ya fallecida), escribieron en 1993 “Amor en mano y cien hombres volando”, un libro que revolucionó su época. Fue un libro feminista, no indulgente, jugado escrito por tres mujeres que se reunían para decir, sin tapujos, lo que cada una pensaba sobre el amor, los hombres, la vida. Tres experiencias diferentes, tres miradas que convergieron en este libro y hoy, Editorial De l´aire lo reedita.

Estas tres mujeres que además eran amigas, lo escribieron en épocas dónde no había celular ni e-mail y viajaban para encontrarse y trabajar sobre los textos a pesar de la responsabilidad de ser madres, esposas y trabajadoras rentadas.

En el caso del libro “Mona blanca trepada en el octavo”, publicado por la Editorial Palabrava, conforma parte de la colección Anamnesis, donde se conjuga la imagen con la palabra.

Biografía

Graciela Geller nació en Paraná, provincia de Entre Ríos, el 10 de febrero de 1945; es hija de Catalina Gruvman y de León Geller. Maestra Normal Nacional. Profesora en Letras Modernas y Licenciada en Literatura Argentina (1969, Medalla de Oro). Casada, tuvo dos hijos: Gerardo y Daniela Ferrero Geller. Es considerada una escritora santafesina porque toda su obra fue realizada en esta provincia. El Fondo Editorial de la Provincia de Santa Fe editó El inconsciente en la creación literaria de Graciela Ferrero (Primer Premio “Ensayo”, volumen 5 seleccionado en 1980). Colaboró en páginas literarias de diversos diarios; asesoró para la edición de la revista Tierras Planas impulsada por la escritora Sonia Catela, también de Ceres (autora de Los soles perdidos, seleccionado en 1985 por el citado fondo editorial santafesino, volumen 11).

Obtuvo hasta 1995 aproximadamente veinte premios; en 1985 el Instituto de Cooperación Iberoamericana de España le otorgó una beca y así pudo conocer ese país y aproximarse más a la literatura española y a autores contemporáneos. En suplementos de Cultura están impresos los diálogos con autores de distintas localidades, entre ellos uno con Lermo Rafael Balbi refiriéndose a su experiencia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Al reproducirlo años después del fallecimiento de Lermo, Graciela insistió en la necesidad de recordar la obra de los artistas.

Ejerció la docencia; fue profesora en la Escuela de Enseñanza Técnica Nº 478 “Nicolás Avellaneda”. Socia fundadora de la Asociación Gestáltica de Buenos Aires, filial Litoral y “pilar santafesina” en esa institución. Entre sus últimas actividades compartidas en el rumbo del arte de vivir y convivir, hay que tener en cuenta que integró el Taller “Caminos y Palabras” ; colaboró en actividades de difusión cultural en La Casa del Sur de la capital santafesina -cercana a su domicilio- porque vivía en el edificio de calle Juan José Paso y 4 de Enero, frente al amplio Parque del Sur y a la avenida de Circunvalación.

Finalmente, Graciela Geller falleció el 25 de diciembre de 2002 en la ciudad de Santa Fe. Sus restos reposan en el cementerio israelita de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos.

Créditos: Andrea Marinone de “Barrio Cultura”

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El adiós a Olga Zamboni (1938-2016)

Olga Zamboni falleció el martes 26 de enero, luego de enfrentar una grave enfermedad, sus seres queridos se quedaron con ese vacío de perder a un ser humano que rebosaba optimismo y buena predisposición. Maestra, profesora, escritora y poetiza, siempre estaba presente en los lanzamientos de libros. Madrina de muchos escritores misioneros, coronada por muchos como la referente misionera.

El mundo artístico se hizo eco de esta triste noticia y expresó su cariño en las distintas redes sociales. Así, el presidente de la Sadem, Aníbal Silvero, destacó que “es cierto que la nuestra, la de los escritores, es una despedida teñida de tristeza y de colores tenues, pero sabemos que llegar a ser miembro de la Academia Argentina de Letras no es cosa fácil, y que una modesta maestra rural haya alcanzado este grado de representación es un orgullo para todos los misioneros”.

A su vez indicó que “para entender la magnitud de la influencia de Olga Zamboni en las letras misioneras, hay que confesar que, por ejemplo, hasta hace pocos años la dirección legal de la Sociedad Argentina de Escritores filial Misiones era su propia casa, la misma de la calle Sarmiento. La misma casa que estuvo siempre abierta para innumerables noveles que acudían a la académica con borradores para aprender las técnicas de la narración, el valor de la metáfora o el uso correcto de los pronombres en un cuento. Y sobre todo, y más que nada, para que ella supervisara los nuevos escritos de quienes soñaban escribir como ella. Porque, además, Olga es la prologuista más profusa que conoció Misiones. Es innumerable la cantidad de obras que corrigió y en cuyos prólogos figura. Algunas que quizás nunca fueron ni serán editadas pero sin duda tienen las observaciones precisas y certeras de la profesora”.

Por otra parte, el músico Nito Encina expresó que son “de esas noticias que no pensás escuchar. Se fue Olga Zamboni. Estoy seguro que en el cielo necesitaban la mejor escritora. Eternamente gracias por su compromiso con nuestra cultura y todo ese hermoso legado que deja a través de sus obras”.

El escritor Sebastián Borkoski expresó: “Con esa apabullante vocación docente y con una grandeza igualada por tu humildad me recibiste en tu casa para enseñarme, aconsejarme y alentarme. Gracias queridísima Olga, gracias por tanto”.

Desde el mismo arte, Numy Silva escribió:?“Hoy es el día más triste de mi vida, mi amiga del alma Olga Zamboni, y hermana en la poesía, partió para el más allá. Fue una de las más grandes exponentes de la literatura misionera. Una mujer moderna adelantada a su época y de una gran generosidad que incentivó el talento de muchas personas y con su vida nos enseñó el valor de la libertad. Hasta siempre Olga, tus obras quedarán latiendo por siempre en nuestros corazones”.

El adiós a la Dama de las Letras

El mundo de las letras misioneras se conmueve ante la noticia: Olga Zamboni ha muerto. Así, sin eufemismos no circunloquios, sin metáforas ni el menor atisbo lírico, el aviso inunda celulares, las redes reciben mensajes y estos van convirtiéndose en despedidas, lamentos y adioses que no hubieran querido ser. La tristeza hizo olvidar en todos ellos que la gente muere, fallece, se va. Pero, en compensación, el recuerdo, a partir de entonces se hace más fuerte, significativo.

La santanera Olga Zamboni ha partido en un día de lluvia. Sus 20 cuentos, no obstante, seguirán buscando paraguas que tienen la apariencia de simples lectores.

Y ellos sumados a miles de misioneros y gente de otros lares harán revivir a aquella mujer que no hace mucho veíamos en bicicleta por las calles posadeñas; recibiendo una distinción en encuentros de escritores de Puerto Iguazú; presidiendo una mesa de poetas en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, o – simplemente -, entre el público de la presentación de un libro. Hay además una cantidad de libros que la pluma de esta mujer deja al acervo cultural de Misiones como legado invalorable.

Merecido homenaje

Una mujer poeta, escritora, lingüista, biógrafa y estudiosa, como muy pocas, de la obra de Horacio Silvestre Quiroga y que fuera objeto de la realización de un acto del que posiblemente no se olviden nunca sus vecinos posadeños, y si lo hacen la placa en el Paseo Bossetti se los recordará.

Fue aquella tarde en que en el céntrico paseo, la integrante misionera de la Academia Argentina de la Lengua, era consagrada “Dama de las Letras” de Posadas.

Así lo atestigua una placa en la entrada del paseo por calle Buenos Aires junto al muro de los poetas. Una feliz Olga Zamboni recibía un título que le daban los vecinos, los que eran poetas y los que no, aunque todos apreciaban su constante labor en la Literatura argentina. Merecido homenaje aquel, y hoy, digno adiós en la Casa de la Cultura de Posadas, el Palacio del Mate.

Fuente: Diario Primera Edición (Posadas, Misiones)

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Angélica Gorodischer | “Para escribir hay que leer de todo, no solo literatura”

Un diálogo abierto con una de las escritoras más importantes de la Argentina, de renombre internacional, autora de una treintena libros. Visitó nuestra ciudad invitada por la Biblioteca Bartolomé Mitre y Editorial PALABRAVA. Una entrevista realizada por Patricia Severín para la Revista TODA Santa Fe.

PS- ¿Cuándo y cómo surgió en vos la pasión por escribir?

AG- No lo elegí, no lo pensé, sólo lo supe. A los siete años. Leía desde los cinco lo que caía en mis manos, la cuestión era leer. Había un montón de libros en la casa de mis padres: ensayos, biografías…; no entendía nada, pero leía. Y cuando descubrí “Las minas del Rey Salomón”, me dije, “¡Esto es lo que tengo que hacer!”.

PS-¿Por qué sólo narrativa?

AG- En general no comprendo a los poetas, no se lo que quieren decir. Lo mío siempre fue la narrativa, yo quería escribir las cosas que le pasan a la gente. La peripecia me interesa. Nunca escribí poesía. Ni a los 16 cuando una se enamora y te dejan plantada. ¡Y eso que tuve amores en mi vida que para qué te cuento! Todos trágicos, terribles, hasta que encontré al Goro y fue la felicidad. Sesenta y dos años de casados, llevamos.

PS- ¿Por qué te encasillan dentro de la literatura fantástica?

AG- Tengo una formación católica intensa; mi familia era muy católica y la noción de Dios siempre estuvo presente. Después te ponés revolucionaria, mandás todo a la mierda, decís es mentira y que se yo. Pero esas cosas quedan y se enraízan profundamente. A mí lo que me interesa es lo inexplicable, el misterio. Y lo inexplicable hay que abordarlo desde un ángulo que sea propicio. El mejor terreno fue la ciencia ficción, pero solo escribí cuatro libros; los otros veintiséis no tienen nada que ver con ella. No me dio por el terror y si escribo sobre fantasmas me los tomo en joda. Hay una formación mística filosófica que nunca solté. Creo que es por eso que necesito escribir de este modo que algunos llaman fantástico.

PS- Yo diría metafísico.

AG- Exacto.

PS- Y para escribir sobre lo metafísico hacés una ruptura del lenguaje.

AG- ¿Qué se hace con la escritura? Tratamos de encontrar los cimientos de la realidad y trabajar sobre esos cimientos. Aunque estés contando lo que le pasó al oficinista de la esquina que se peleó con la novia. No importa, estás buscando eso. A mi me interesa lo que le pasa al tipo y lo que hay detrás y debajo. La sombra. Ni siquiera el protagonista, ni la persona real lo pueden dilucidar. Lo inexplicable. Y hay que abordarlo desde cierto lugar, no desde cualquiera.

PS-¿Cómo compatibilizaste la familia con la escritura?

AG- Ah, es duro, (risas) es duro. Siempre me dije, a mi no me van a joder, podré ralentizar la cosa, podré dedicarme menos, pero no dejar de escribir. Por suerte me casé con un tipo como el Goro, que es sumamente comprensivo, amplio, compañero y estimulante. Yo quería todo, ¿por qué me voy a conformar con la mitad? Quería escribir, tener marido, hijos, laburo, todo quería. Y había que comer. Escribir para una mujer sigue siendo duro. Pero me las arreglé: ponía la máquina debajo de la cama. ¿Quién dijo que cuando una tiene una familia no puede hacerlo? Escribía de madrugada; después me dormía en todas partes (risas) donde encontraba un sillón me dormía.

PS- ¿Aquí enlazamos con tu veta feminista?

AG- Cuando yo era niña creía que el sexo privilegiado (no se hablaba de género) era el femenino; las minas lo pasábamos fantástico, íbamos a fiestas, al teatro, al cine, veraneábamos dos meses; nuestros padres sudaban, trabajaban, iban, venían. Yo creía, “¡qué bien que nos va!” Después empecé a ver ciertas cosas: “Nena como vas a subir al árbol” “¡Se te arruga el vestidito!”. Habré tendido ocho años y me puse en cuclillas en el jardín de casa, mi mamá me sacó corriendo, ¡la tierra podía estar caliente! Empezaban las limitaciones: tuve una educación restrictiva, no fui al colegio los primeros años. Si el pediatra no le hubiera dicho a mis padres, “¿ustedes quieren tener una hija normal?”, no sé si me hubieran mandado a la escuela.

PS- ¿Te daban clases en tu casa?

AG- Claro, un embole. Cuando entré al colegio me largaron al patio, ¡qué adaptación ni que ocho cuarto! Yo veía que las chicas corrían y me preguntaba, “¿qué será esto?” Era el Normal Nº2, teníamos practicantes; una de ellas leyó en voz alta “Las botas de siete leguas”, luego preguntó, “¿Qué les parece que quiere decir?” Como nadie abrió la boca, yo levanté la mano y expliqué la teoría de la rotación de la tierra. Hubo un silencio tan grande que me dije: “¿¡Qué habré hecho!?”. Durante mucho tiempo tuve la impresión de que había metido la pata.

PS- Retomemos el feminismo.

AG- De chica creía que todo era regio, divino, hasta que me di cuenta que no. Me cayó a las manos el libro de Victoria Sau. Luego pase a Simone de Beauvoir. Esto es lo mío, me dije. Fijate, la gente que lee los diarios y mira televisión, ¿cómo no son todos feministas? Está ahí, la mujer objeto, su utilización. ¿No se dan cuenta qué es lo que está pasando? Nacemos llorando, respirando, pero tenemos que aprender a pensar, ¡por favor! El feminismo tiene mala prensa, me dicen, “Vos odias a los varones“, ¡no! los hombres me encantan, yo quiero un mundo con hombres, “Ah, porque el feminismo y el machismo…” ¡Momentito! el machismo es uno de los peores prejuicios que puede haber y no tiene nada que ver con el feminismo, que es un movimiento político en todo el mundo. Y cada vez que entro a explicarlo me dicen, “¡Ah! ¡¿Sos lesbiana?!” ¿Qué tendría de particular que fuese lesbiana? Pero no, no lo soy.

PS- ¿Cómo hiciste el compilado para “Otras vidas” que publicó PALABRAVA?

AG- Me dije, “Quiero cuentos que sean diferentes, pero no mucho” Encontré el primero y vinieron todos los demás. No quería hacer un rejunte, quería que tuviera cierto ritmo, y me parece que lo logramos.

PS-¿Tenés talleres?

AG- Tengo un grupo de reflexión y lectura donde acepto a los que tienen un proyecto; el asunto “¡Me encantaría escribir!” ¡No sirve!…cuando escribas venite, digo, aunque tengas un bodrio, no importa, ya empezaste la tarea.

PS-¿Qué le dirías a alguien que quiere escribir?

AG- ¡Qué escriba! A mi me encantaría ser paracaidista, pero hasta ahora no he encarado el oficio. Parecería que queda bien decir me encanta leer, me encantaría escribir…

PS- Del deseo a la concreción hay un largo paso.

AG- Pero se puede, y los escritores nacen de los lectores. Aldous Huxley decía “Hay que leer de todo”. Los que escriben deben leer de todo, no solo literatura.

PS- Doy fe que lees ciencia.

AG-Hay cosas que comprendo aunque no pueda explicarlas. La teoría de las cuerdas, por ejemplo; me digo cuando lo leo, ¡pero claro! Ahora pedime que te lo explique: no puedo. Pero la comprendo y es una maravilla. Me hablan del universo líquido, ¡pero claro, tienen razón! Ayer entró el Goro al cuartito donde trabajo, miró la pared y preguntó “¿Quién es ese tipo?” y señaló un retrato. Le digo “Juan Martín Maldacena que además de físico es buen mozo” El de la teoría de las cuerdas, argentino y a medio paso del Nobel. Cualquier cosa que leas que tenga detrás algo sólido, bien pensado y expresado, sea de la materia que sea, te da ideas. Y el lenguaje de la ciencia es poético, lees ciencia y se te corta el aliento.

P.S- Te abre la cabeza.

A.G- El otro día una persona me dijo, “A vos te interesan esas cosas locas”, “A mí me interesa de todo”, respondí, “A mí no”, me dijo, “Por eso tenés un horizonte tan chiquito”, le contesté. ¡Ni entendió mi respuesta! (risas). Leo microbiología y no voy a escribir sobre eso, pero el tejido transparente, el latido, te da un montón de ideas. Vas a escribir sobre un señor que se quería suicidar y no se suicidó, y en el medio, de algún modo, sale eso que leíste. Hasta incluso te pones a pensar, ¿cómo le latiría el cerebro en el momento en que agarró el revolver? Y te acordás de la microbiología, del universo líquido.

CRÉDITO: Patricia Severín
FOTOS: Pablo Aguirre

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