Poetas y su poesía










Claudia Masin* (Resistencia, Chaco)

Cría cuervos

Los niños, como los gatos, podemos ver en la oscuridad.
Vigías que saben que no pueden deslumbrarse
con su propio sueño, pasamos las horas
tejiendo una tela finísima alrededor
de nuestro miedo. Después, muchos años después,
solías decirme, llega el olvido y podemos dormir
sin sobresaltos. Yo aún no he olvidado.
Cada noche, nos intercambiamos historias
como joyas. Esta te queda bonita,
esta le sienta bien a tu piel, a tus ojos:
Había una niña que era tan pequeña
que cabía en la palma de una mano.
Si yo fuera esa niña —pienso— elegiría
vivir en tu mano. Podrías cerrarla
y dejarme sin nada, pero toda buena historia
necesita una tragedia, un vuelco inesperado
en la trama. No quiero que llegue el fin
de tu relato, que la noche se acabe. No sé qué hay
del otro lado. La vida es una imagen
que va desdibujándose, perdiendo los contornos
día a día. Crecer es el tránsito de la imagen precisa
a la distorsión. Quiero seguir siendo niña
para conservar la vista.

La helada

Quien fue dañado lleva consigo ese daño,
como si su tarea fuera propagarlo, hacerlo impactar
sobre aquel que se acerque demasiado. Somos
inocentes ante esto, como es inocente una helada
cuando devasta la cosecha: estaba en ella su frío,
su necesidad de caer, había esperado
-formándose lentamente en el cielo,
en el centro de un silencio que no podemos concebir-
su tiempo de brillar, de desplegarse. ¿Cómo soportarías
vivir con semejante peso sin ansiar la descarga,
aunque en ese rapto destroces la tierra,
las casas, las vidas que se sostienen, apacibles,
en el trabajo de mantener el mundo a salvo,
durante largas estaciones en las que el tiempo se divide
entre los meses de siembra y los de zafra? Pido por esa fuerza
que resiste la catástrofe y rehace lo que fue lastimado todas las veces
que sea necesario, y también por el daño que no puede evitarse,
porque lo que nos damos los unos a los otros,
aún el terror o la tristeza,
viene del mismo deseo: curar y ser curados.

*Es escritora y psicoanalista. Vive en Buenos Aires desde 1990. Tiene cinco libros de poemas: Bizarría (1997, Nusud, Buenos Aires) Geología (Seleccionado para su edición por el Plan de Promoción a la Edición de Literatura Argentina de la Secretaría de Cultura del Gobierno Argentino; 2001, Nusud, Buenos Aires), La vista (Premio Casa de América de Poesía Americana 2002, Visor, Madrid), Abrigo (inédito) y La soledad (inédito). Es creadora y coordinadora, junto a un grupo de artistas de diversas disciplinas, de ciclos multimedia relacionados con la poesía (El pez que habla) y de ciclos de recitales de poesía (La mirada, Poligrafías, La Musik).










Santiago Alassia* (Rafaela, Santa Fe)

II

Si hablo con otros dilapido una respiración que iría a volcarse en piedra. Escritura.
Lo que sí tengo es fe. Tener fe significa: que dormir sea posible,
darse a uno mismo una casa habitable con suficiente oscuridad,
con silencio suficiente.
Los rincones vacíos de las viejas catedrales, donde retumba el crujir de la madera:
que nadie diga de mí: éste no cuida lo que tiene. Sé muy bien que lo mejor
con una cosa es no tenerla.
De súbito un llamado viene a resonar el diapasón que me organiza: hablar
sabiendo que no hay nadie, darse un corazón no tan definitivo,
dejar que una llovizna se resbale contra las caras conocidas.
Nazco de la soledad que da el parto de mi palabra cuerpo.

III

Un punto como cualquier otro que nos mire, con ojos como goteras. Pierdo.
Frente a los ventanales pierdo presencia, borrado en ver a través de agua caída
que no puedo recibir. Los que caminan sin preocupación por otra calle
soltaron la carga de mí que les sobraba. Ahora estoy parado en una lámina.
Punto en el que algo es una plaga, yunque y tigre, la parte incompleta de lo que soy
o todo lo que mirando pierdo.
Que venga lluvia y tape todo: aquella música de un patio,
la sed donde me paro, la cal de estas orillas.

IV

Este hueco intocable como un sótano: veníamos con la boca seca después de correr
por toda la casa, tragando pelusas. Sentíamos el agua bajar por cañerías,
un gorgoteo imparable y transparente, y afuera el gran motor
bombeando en medio de la noche, la combustión que enferma o paraliza
o hace que el mundo funcione. La pelusa en la boca nos hacía tartamudear
y después ya no podíamos
cantar
ni contar una historia, ni abrir la boca, ni abrir nada más que un dedo de la mano
para dejar el aire subir hasta la superficie, como un pescadito muerto.

*Poeta, dramaturgo, docente y director teatral. Publicó el poemario Malezanos (Ediciones Prima Liter, 2006) y la nouvelle Juan y Antonio (Ediciones Prima Liter, 2009). Estudió Comunicación Social y desde el año 2008 dirige el suplemento cultural Rastros del diario La Opinión de Rafaela. Poemas suyos integran la “Muestra de poesía joven de Santa Fe”, editada por la Universidad Nacional del Litoral en 2010, y el libro “Yo soñaba con comprarme una combi”, Selección de poesía santafesina contemporánea, Editorial Erizo, Rosario, 2013.










Florencia Lo Celso* (Rosario, Santa Fe)

Cambian los tiempos,
no los símbolos,
estos,
se mueven entre apariencias
y contradicciones,
revolucionando el
lenguaje,
la naturaleza que lo cobijó
y el hombre que los sostiene.

***

La noche adelanta
la certidumbre de la ausencia,
ardiente ausencia,
que se expande
con fulgor desamparado
bajo la sombra y
la quietud,
en este ávido minuto
donde alguien ama
hasta el olvido.

***

Un prodigio de color
habita,
y surge de la mano
la trama oscura
deletreando los huesos,

es allí

donde mueren los momentos
y es estéril

la huida.

*Maestra normal nacional y profesora de Letras. Ejerció la docencia en los distintos niveles. Coordinadora de los “Cursos de capacitación para la formación de talleres literarios” organizado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe para la ciudad de Rosario y localidades del interior de la provincia. Como gestora cultural ha participado en la presentación de libros de escritores locales y regionales y en numerosas ferias de libros en Buenos Aires y Rosario. Coordinadora por la Provincia de Santa Fe del festival latinoamericano y luego internacional de poesía de Rosario. Coordinadora y colaboradora en medios radiales y televisivos. Publicó “El color de nosotros” junto al poeta Rubén Plaza, “La vuelta del instante” y “La palabra que nombra”. Fue supervisora del nivel superior del Ministerio de Educación, Jefa del área de letras de la Subsecretaria de Cultura (Delegación Rosario) y Subsecretaria de Cultura de la pcia de Santa Fe (1999-2003).










Néstor Alejandro Pilatti* (Reconquista, Santa Fe)

Ahora (que quiere decir siempre, pero tarde)
que mi pelo es tan largo como las largas aguas
que mis manos en la piedra hacen surcos.
Ahora, que mis piernas son árboles de sangre
y yo una cruz de hierro enorme en llamas.
Ahora que la fuerza es mi nombre.
Comprendo y sé
amor es la palabra más terrible,
la que más duele, la que más esconde.

*Joven y querido poeta reconquistense desaparecido en un accidente. Fue padrino del taller literario para jóvenes “Eramos todos normales” fundado por la escritora Laura Vizcay.










Verónica Capellino* (Elisa, Santa Fe)

Una está viva porque se perdona
no sabe cómo ni por qué
la vida cada día*
está viva
por insistencia, por obcecación
porque amanece y aunque duelen
los huesitos rotos
la piel responde al asombro
de este día
como al de ayer al de mañana
y se abren corolas
las preguntas.
Una confía
y está bien que confíe
aunque el instinto alerte de seguros
abandonos
de egoísmos en puerta
soledades en vilo.
Una está viva porque es tan intenso
ver vivir a los hijos
y porque se siente necesaria imprescindible
aunque el mundo bien pudiera andar
sin esta esperanza a trabajo forzado
que es una a toda costa y sin desmayo.
Una cree que cada día será bello
aunque a mitad de la mañana
nada pase más que el tiempo
nada suene más que
el teléfono urgente
nadie llame a la puerta
y la derribe
para entrar a saco en el derroche
de pasión y ternura que es la sangre
de una
tan terca en esto de vivir
y derramarse.

*Reside en San Cristóbal (Santa Fe) donde ejerce como Profesora en Letras. Coordina talleres escritura creativa. Publicó: “Variaciones de los Sentidos – De amor, desamor y erotismo” (con Ángel Allasia) – Colección Orion. SADE – Filial Sta. Fe; Maga con Aleteo de verdes mariposas – Colección Luz Azul.










Kato Molinari* (Alta Gracia, Córdoba)

LOS TRABAJOS MÁS NOBLES DE LA TIERRA

Para explicarse el universo entero y sus engranajes,
Descartes se crispaba frente a un luminoso
discurso por escribir.

Con Cándido nacido o por nacer,
Y transido de amor por Madame du Châtelet,
Voltaire sonreía y crecía hasta
sus rasgos parecían hermosos.

En el País de Prospère había regocijo
Y escándalo en el País oficial,
Con la Bella Otero.

Coquetas salas de Europa
se poblaron de infinitos y falsos Corot.
(Corot vivía y también él sonreía.)

Curie y señora lejos de toda envidia,
huéspedes mesurados del esplendor,
investigaban.

Los que restañan y curan,
los que esparcen belleza,
cumplen con los trabajos más nobles de la tierra.

BORGES A LA ENÉSIMA

Notable. Me tientan las mismas cosas que a él:
el amarillo, los espejos, los felinos mayores…
Desconocí su obra durante añares. Leída en mi
estación de jovencita sabihonda, era todo vejez y
entrevero.

Ahora me siento tan oulet como él y cualquier texto
surgido de sus manos o dictado por su voz me maravilla
y me sume.

Intento volar a su lado, en la eternidad de las palabras.
Por favor, no interponga reproches. Hago lo que puedo,
don.

LOS ANIMALES OBSERVADORES HABRÁN DE SACAR PROVECHO

Los animales observadores habrán de sacar provecho
de esta experiencia.
Tomarán lección sus plumas, sus garras,
sus sonidos.
Comprenderán que el desmonoramiento ha comenzado
en las vertientes y en las nubes.
Ya no lloverá para borrar y barrer.
No habrá lengüetazos sobre las heridas
ni arrullos complicados al anochecer.

Aquellos que saben ver y deducir
procurarán poner al resguardo
sus tumultuosos corazones.
No hablarán de más, ni picotearán,
aprenderán de golpe la prudencia.

Quitarle al cuervo los ojos
no es lo más bello ni ni lo más fácil.
Los parientes ciegos irán muriendo de a poco.

*Nació en Alta Gracia, sierras de Córdoba. Egresó de la Universidad Nacional de Córdoba con el título de licenciada en letras. Ha publicado nueve libros. Los últimos, que datan de 2011, son Ilesa y Antología 1972-2004, Ediciones Biblioteca Nacional. Vive en Buenos Aires.










Alicia Vincenzini* (Santa Fe, Santa Fe)

Equilibrista

Un pie sobre el tapial
después el otro
descubro desde lo alto
paisajes cotidianos
el gomero
el baldío
los patios vecinos

cosquilla en la panza

al borde del vacío
juego.

Riqueza

Juego con los chicos
de la cuadra
del rancho

suerte la mía
una niñez en el barro

suerte la mía
haberme mezclado

Suspendida

al borde de la cuchara de té
la leche que no quiero
las mudanzas
el baldío y las ratas
el clavo y los anteojos

del chau nene en el zaguán
el balcón casi trágico
el desprecio en las masitas
el pibe que me arrincona

al borde de la ausencia
idas al pueblo
invierno con espera
letra inmensa
guardapolvo y en bombacha

de la zanja con agua estancada
uñas que lastiman
persecución infantil
(todas las persecuciones)

al borde de la marcha y los dedos en V
las bombas que estallan
los muros baleados
las canciones prohibidas

los amigos que faltan
de todos los temores
de dios
al agua
y la noche

suspendida porque me dejaras.

*Nació en Santa Fe, ciudad donde reside. Es madre de tres hijos. Se graduó en Bioquímica y realizó estudios de posgrado en el campo de las Ciencias de los Alimentos y de la Comunicación. En el transcurso de su vida encontró un camino en la escritura. Publicó poemas en varias antologías. “Escondida” (Editorial de l’aire) es su primer libro editado.











Laura Yasan* (Buenos Aires)

Cotillón para desesperados (de “Cotillón para desesperados”, 2001)

¿la fortuna te esquiva?
¿hace agua el barco de tus sueños?
no hay de qué preocuparse
esta ciudad te ama
en los centros de canje estimulan el tedio
por dos tapitas más un peso
nada es tan grave
cargar el rudimento del pan y la escoba
puro discurso
cotillón para desesperados
por dos tapitas y una libra de carne
te llevás esa jaula
la corona del rey y un cetro plástico
por tres libras de carne más dos líneas de fiebre
la estafa del insomnio
malabarismo sobre noches violetas
te ama tremendamente
en los centros de canje
por una culpa más un beso indebido
cuatro hijos un perro y una úlcera crónica
nada es tan grave
la vida es un asunto local
del trabajo a la cama
forrar el ataúd con el salario mudo del fracaso
momentos en que llueve
sobre la fría seda del recuerdo
la ciudad anegada de una tristeza rancia
pero cómo te adora
te protege
por dos libras de sangre más la furia
te dan tres aspirinas y una bala.

eva test (de “la llave marilyn”, 2010)

de mujer a mujer ¿cuál fue la clave de tu éxito?
el arte de negar pasó de moda
y hay que ser más que una rubia tarada
para creer que las serpientes hablan
de mujer a mujer ¿cuántos adanes hubo?
lo del pecado se complicó
tuvimos que inventar el matrimonio
tuvimos que inventar la esclavitud
de mujer a mujer no te perdiste nada
ahora hay una ropa que es divina
y un millón de productos para el lavado
es un plan imperfecto
¿creías que lo tuyo fue traumático?
la inquisición nos prendió fuego
no han entendido nada
no hay escuelas para perder la juventud
la manzana fue siempre un fruto popular
de mujer a mujer
eva es tan tarde

que el latex nos ampare

la música sin cartas (de “pequeñas criaturas de lo incesante”, 2015)

perdí el color en lo incesante
ese perro entrenado para morder
los talones del tiempo sin lastimarlo

perdí la humanidad
me jugué hasta la música sin cartas
tragué sin masticar flechas perdidas
nació una rosa negra y la dejé
morir como a las otras
pequeñas criaturas de lo incesante
lobas en cautiverio

yo misma me perdí en la sinrazón
me aturdía ese piano desafinado
en la raíz de la neuralgia
esa descarga repetida que llora día y noche
como un hijo del mundo
que nadie atiende

*Laura Yasan: Nació en Buenos Aires, Argentina, en 1960. Como poetisa editó “Doble de alma” (Editorial Tierra Firme, 1995), “Cambiar las armas” (Editorial Botella al mar, 1997), “Loba negra” (Editorial La bohemia, 1999), Tracción a sangre (La bohemia,Buenos Aires, 2001), Cotillón para desesperados (La bohemia,Buenos Aires, 2001), Ripio (Grupo Editorial Latinoamericano,Buenos Aires, 2007), La llave de Marilyn ( Editoral Casa de las Américas, Cuba, 2009 – Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2010), Animal de presa (Ediciones Torremozas, Madrid, 2011), Safari antología personal (Ediciones Floricanto, México, 2012 y Ediciones Liliputienses, Barcelona 2013), Pietrisco (Edizioni Fili d’Aquilone, Roma, Italia, 2014) y Pequeñas criaturas de lo incesante (Zona Borde, 2015). Sus poemas fueron publicados en diferentes revistas literarias del país y del exterior, como así también en numerosas antologías. Su obra fue parcialmente traducida al inglés, al alemán, al francés y al italiano. Ha recibido los siguientes premios: Premio Único de Poesía EDUCA (Costa Rica, 1998), por Loba negra; Premio del Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires, 1998); IV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Medellín (Colombia, 2002), mención especial del jurado por Cotillón para desesperados; Primer Premio en Poesía Inédita, Premios Municipales de la ciudad de Buenos Aires (2011); Premio Carmen Conde, Madrid, España, 2011 y Premio Casa de las Américas, Cuba 2008. Ha coordinado talleres de escritura en distintas unidades penitenciarias, institutos de menores, hogares de ancianos, bibliotecas municipales y en forma privada, tarea que desarrolla hasta el presente. Ha diseñado y coordina actualmente el programa de trabajo “Palabra Virtual”, talleres de creación literaria a través de correo electrónico.










Raúl Alberto Abeillé* (Rafaela, Santa Fe)

América

Inmigrantes,
en los campos
de la llanura interminable.
Tuvieron su tierra,
construyeron el futuro para sus hijos,
destruyeron su pasado,
vivieron como pobres
ahorrando para su muerte.
Fueron enterrados prolijamente,
como ricos
en lujosos monumentos.

Las otras miradas

A veces
cuando apago la luz
siento que hay ojos
que me miran.

Otras veces
también siento que hay ojos
que me miran
me miran
y debajo de esos ojos
adivino bocas que murmuran.
Me miran
me miran
siento el silencio
de agujas afiladas.

Apago la luz
y ojos
pares de ojos
ávidos
curiosos
deseando conocer
lo que pienso en la oscuridad.

Diablos

necesitar luces
para estar solo

El perro

Mi perro bosteza.
Bosteza feliz.
Pasa el tiempo
igual bosteza.
No lo mide
no le importa
su tiempo es corto
sus minutos largos.

Las cosas transcurren
el abre la boca distendido
se relame
y bosteza.
Miro la hora
siempre se me hace tarde.

*Raúl Alberto Abeillé: “Es poeta y es hombre, figura humana con corazón de centauro, siempre yendo más allá tanto afuera como dentro de él mismo. Es el poeta que entra al misterio y desde allí ve la maravilla que es abrir los sentidos y viaja de ida y vuelta desde lo que se es a lo que quisiera experimentar; en todo eso reside su concepto original y sentido de la belleza expresiva y artística” Hugo Borgna. En 2008 ganó el concurso del Fondo Editorial Municipal de Rafaela en la categoría poesías con la obra “El murmullo de la encina” (2009). Editó “39 poesías” en 2010 en la editorial Baobab de Buenos Aires. En 2012 ganó el “Certamen para poetas del Litoral fluvial «José Rafael López Rosas»” con el premio edición por su obra “Poemas dispersos (rompa el vidrio en caso de emergencia)” organizado por la Asociación Santafesina de Escritores (ASDE), concurso que en 2009 le procuró una mención por “No hay que volar demasiado cerca del sol”. Además de las premiaciones nombradas, participó en varios concursos nacionales e internacionales, destacando que en 2011 fue finalista en un concurso de poesía en Helsinki, capital de Finlandia.










Irma Verolín* (Buenos Aires)

Mi madre ha repetido su nombre en mí
no por falta de imaginación sino por amor a los espejos
donde ella encuentra su cuerpo
en un equilibrio que creyó olvidar.
Al llamarme
su voz convierte a mi persona en un eco
en una repetición en sonsonete
una serie infinita de espejos
reproduce mi silueta hasta lo indecible
vaciándome
pulverizándome.
Cuando mi madre me llama
se está llamando a ella
y al final nadie sabe quién es quién en esta casa.

***

Hay un viento extraño allá afuera
que se hace sentir en las ramas de los plátanos
y en el estremecimiento de las cortinas
blancas
de voile.
Un viento, murmura mi madre.
Mi hermana mayor abre la ventana y se asoma
los rasgos de su cara se inquietan.
Es el viento de la Historia que nos viene a buscar
que quiere rescatarnos de este deletreo de lo cotidiano
del barrer cansador
una y otra vez
sobre el parqué que lustraron ayer
y que lustrarán de nuevo mañana
del dos más dos
de los sonidos primordiales de las letras
de la costura en punto atrás
menudita y apretada sobre el calcetín
que pide a gritos terminar en el tacho de basura
el viento
una voz irreproducible que ha estado desde hace siglos
dentro de nosotras
está allá afuera
hoy
vociferando
vociferando

Domingo

Estuve toda la tarde del domingo
acompañada por mi poeta suicida: un libro
de tapas duras
con una flor intensa en la portada.
Blancos tramos de luz se habían filtrado
por las hendijas estrechas
de las cortinas de madera que
fracturaron los versos
renglón a renglón.
Toda la tarde respiré sus palabras
embriagantes
sus voces que traspasaron como luces
un puñado de décadas. La veo
escribiendo, su espalda encorvada
frente a la máquina portátil.
Las letras suenan como disparos
en un juego de niños,
las letras hacen repercutir su voracidad
sobre la mesa y llegan
hasta mí, hoy
domingo,
día caliente de sol
propicio para cruzar más límites, idiomas
otras franjas
más hondas e invisibles.
La muerte jugó la última carta en este asunto,
un movimiento de naipes
como letras clavadas en la tabla de madera,
otro rango en el parafraseo de los golpeteos:
invariablemente se trata de cruzar
alguna clase de espacio.
Y aquí estamos las dos,
a pesar del calor y de sus fluctuaciones, la luz
en esta parte del mundo
se comporta de un modo esperable,
fluye
se enlaza en su vaivén
arquea las palabras
las corta en más pedazos
las multiplica
aún en este verano de piernas abiertas
y toldos desteñidos en despavoridas azoteas.
La sigo viendo a mi poeta
con su espalda encorvada,
ella
que convirtió a su máquina de escribir
en un diapasón
me mira sin asombro
desde otro domingo
lejos
me mira
enclaustrada
con sus inabarcables ojos.

*Irma Verolín: Nació en 1953 en Buenos Aires, donde reside. Obtuvo los premios Emecé, Fondo Nacional de las Artes, Encuentro de escritores patagónicos, Municipal Eduardo Mallea, Internacional Horacio Silvestre Quiroga e Internacional de Puerto Rico Fundación Luis Palés Matos y fue finalista de los premios Planeta Argentina de novela, Premio Fortabat y Premio Novela del diario La Nación. Publicó los libros de cuentos Hay una nena que gira (Torres Agüero, 1988), La escalera del patio gris (Ediciones Último Reino,1997), Una luz que encandila (Premio Ciudad de El Colorado, Formosa, 2010), Una foto de Einstein tocando el violín (Ediciones EM), Bs. As. 2012 (Primer Premio IX Concurso Nacional Macedonio Fernández de narrativa) y las novelas El puño del tiempo (Emecé, 1994) y El camino de los viajeros (Primer Premio Mercosur de Novela 1997, Editorial UNL, Santa Fe 2012), y para niños y jóvenes La gata sobre el teclado (Aguilar/ Alfaguara, 1997), La lluvia sobre el mundo (El Ateneo, 1998), La fantástica familia Fursatti (Métodos, 1989), El misterio del loro (Braga,1993) y La casa del cedro azul (con Olga Monkman, Métodos, 1992), entre otros. Ha escrito también la novela La mujer invisible, con la que obtuvo el Premio Eduardo Mallea, que permanece inédita. Es Maestra de Reiki, autora de ensayos literarios y de trabajos sobre autoconocimiento, apertura de la conciencia y calidad de vida. Tiene dos libros de poesía editados: De madrugada (Ediciones del Dock, 2014) y Los días (Editorial de la Fundación Victoria Ocampo, 2015).










Yamil Dora* (Casilda, Santa Fe)

si pudiera mentir
diría
que yamil dora
está muerto
que se comió el cielo
una noche
y se fue sin pedir perdón
que no extraña un diciembre
que mata el tiempo leyendo
a veces también se emborracha
y toma café con dios
de todos los muertos que vio
allá donde viven los muertos
ninguno mas triste que él
ninguno mas solo que yo
si pudiera mentir
mentiría
si pudiera hablarle
mejor

***

mi abuela me llama
y voy

llevo una flor que morirá
entre los muertos

el amor acorta distancias

construye su tiempo

nada es lo que parece

hay veces que voy

y parece que vuelvo

***

paso por alto el dolor
me levanto cansado
no puedo dormir
abajo Lalá
el Toto
la Mary
cada uno dejó
su rincón
su secreto guardado
a mí
todavía me empujan los vientos
me lleva el amor
puedo salir
y volver
puedo empezar y llorar como un niño
ese de arriba
el que no tiene placa
ni fecha
ni nombre
ese nicho es el mío

*Yamil Dora: Poeta nacido un 2 de marzo de 1971 en la ciudad de Casilda; Provincia de Santa Fe. Estudió lengua y literatura en el Profesorado Manuel Leiva de Casilda y filosofía en la Universidad Nacional de Rosario. Desde hace 20 años divide su tiempo entre la actividad literaria y la gastronómica, actualmente es dueño de un restaurante en Casilda, ciudad en la que reside. Poemas suyos ha sido publicados en revistas literarias de España, Argentina, México y Puerto Rico. Creador y coordinador del ciclo de poesía “historias de poetas argentinos”, por el que pasaron poetas como Rodolfo Alonso, Beatriz Vignoli y Leopoldo “Teuco” Castilla. Ha publicado: El ángel solo (2005), Los barcos olvidados (2007), Poemas de Casilda para chicos de todas partes (Municipalidad de Casilda, 2007), Una plaza, un niño y un poeta (Plan nacional de lectura, 2009), Como playa que se puebla (2009) y Un mar que existe (Ciudad Gótica, 2013) y Un hombre encima del mar (Ediciones Del Dock, 2015).










María Rosa Lojo* (Buenos Aires)

En la llanura

En la llanura la vida es un manojo de hilos sueltos.
Una sombra que vuela como la flor del cardo, sin detenerse para siempre
En ningún sitio.
No hay nada que esperar en esta tierra
Donde las casas son frágiles como castillos de naipes
Y la voz de Dios se oye deformada y lejana
Como si llegara a través de un gramófono muy viejo,
O de una radio que transmite mensajes en una lengua indescifrable.
El viento borra también esa voz.
El viento borra todas las memorias depositadas por un instante
Sobre las sementeras y los pajonales
Como si nada pasara,
Como si nada hubiese pasado nunca en ese país de los ganados y de las mieses
Con ejércitos de niños pordioseros en las orillas de las ciudades.

Sin embargo al atardecer, cuando el sol se derrite y gotea sobre el mundo,
la pampa se hace traslúcida como el vidrio de una ventana,
se dejan ver
los yelmos inútiles y las espadas de óxido
los pies que se extraviaron en el falso camino de la Plata,
las espuelas nazarenas y las botas de potro
los fusiles, las lanzas y las carabinas,
las mantas con dibujos del sol y de la luna,
los uniformes azules y los ponchos rojos,
los anarquistas y los bandidos y los santitos ajusticiados
y los otros, los que nadie vio morir en ninguna parte
que llegan en busca de su nombre y de su sepultura
Nadie duerme en el descanso eterno.
Son bellos insomnes, que brillan en una caja oscura de cristal
Caminando a lo largo de la noche radiante.
Luces malas, los llaman.

Avanzan en procesión por la pampa redonda
Llevan sus propios huesos encendidos como cirios.

Desaparecen cuando llega el amanecer.
Desaparecen como si nunca hubieran existido
A esa hora en que la pampa se derrama en el cielo.
A esa hora en que el cielo es un abismo devorador de hierbas y de leguas.
Entonces camino por la superficie de la tierra azul,
alucinada por las grandes claridades
Y el cielo es una tela incandescente hecha de puntos que titilan
Son los ojos sin párpados de los muertos
Los ojos que reflejan sus pupilas quemadas contra la bóveda del aire
Los ojos que nadie ve, que nadie recuerda,
Porque ellos hacen la luz que nos ilumina.

*María Rosa Lojo: Es una reconocida escritora, investigadora y crítica argentina. Se ha destacado como novelista, poeta y ensayista. Doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, es Investigadora Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en la Universidad de Buenos Aires. Se ha consagrado al estudio de la Literatura Argentina, con orientación en temas de género, construcción de imaginarios nacionales, vínculos entre Historia y Ficción, teorías del símbolo y estereotipos etnoculturales. Publicó cuatro libros de microficciones y poema en prosa (Visiones, Forma oculta del mundo, Esperan la mañana verde y Bosque de ojos, que recoge los tres anteriores más Historias del cielo, inédito), cuatro de cuento (Marginales, Historias ocultas en la Recoleta, Amores insólitos, Cuerpos resplandecientes) y siete novelas (Canción perdida en Buenos Aires al Oeste, La pasión de los nómades, La princesa federal, Una mujer de fin de siglo, Las libres del Sur, Finisterre, Arbol de familia). Varios de sus libros de ficción han sido traducidos al inglés, italiano, francés, gallego y tailandés. Colabora en los suplementos literarios y revistas de cultura de varios diarios argentinos: revista ADN Cultura, del diario La Nación, revista Ñ, del diario Clarín, RADAR Libros, del diario Página 12.










Carlos Alberto Echegoy* (Reconquista, Santa Fe)

Mi bella lágrima

Al borde de mí tu risa triste
tus últimos ojos viniendo en la cocina
y aquel pan desnudo, tan nuestro en el otoño
descalzo de ver y hablar el mundo

Mi bella vehemente, mi mal querida
hermana, mi bella
lágrima en su zarza de palomas
mi enfado sin anillos, inocente
hecha de bromas oscura y sandalias
lectora y baya sombra, frutal, desesperada

Al borde de mí tus manos, esos días
con sol y niño, muslo de ventanas, madre
venida como yo, del agua

Y venida también a ser tan clara
tan definitiva, tan pobre, tan amarga
que hasta cuando duermo se quiebran
en medio de mí, tus alas

Como ninguna

bueno, piba, voy a decirte algo
te fui conociendo en esas reyertas cotidianas
soy un animal que todo lo ve / que todo lo respira
soy un pulpo un tigre solapado con la columna
rota: me dieron un día con el hacha / puta me dije
otra vez donde no me llaman / miento un poco piba
yo siempre miento algo: entonces vi tus ojos
te sentí hundirte fue un relámpago
y allí estábamos estuvimos unos años
después nos cruzábamos en la calle
no estuvo tan mal pudo ser peor
me decías y yo claro nena y vos reías
y tus ojos se iban en la tarde
como la muerte que alguna vez
vendría / no me importaba
entonces piba / tampoco ahora
que me dicen
que viene mal la cosa
no te acordarás de mí, supongo
tampoco importa
con que uno de los recuerde
basta y sobra
para los dos entonces
esta rosa
roja

Voy a dejar mi sombra mi cadáver

voy a dejar mi sombra mi cadáver
lo más pronto que pueda voy a partirme
esta misma mañana / madrugada

voy a mentirme la inmortalidad
voy a hacerme el amor hasta quedar inanimado
para vos / momificado
para vos / revuelto
hundido

carne en las paredes /
sangre para dos
en una tacita de té

*Carlos Echegoy: Escritor y profesor de Historia. Es docente del ISP N°4 “Ángel Cárcano” y Director del Museo Municipal de Arqueología y Paleontología “Dante Ruggeroni”.










Inés Legarreta* (Chivilcoy, Buenos Aires)

El olor triste de unos sillones

El olor triste de unos sillones
me deja pensando
en mamá/ y en mí/
como dos mundos que no tuvieran más que sol o niebla
y se entregaran al abandono / o la quietud/
los colores degradé perdidos
los escalones/ los vidrios limpios
de las ventanas y las puertas
igual que en los sueños
una y otra vez.
Había tantos cuartos y habitaciones/
y una escalera deslumbrante para las niñas de la casa/
allá arriba/ cerca del cielo/
entre nubes la rueca y el telar
donde pincharse el dedo para dormir cien años
en el musgo mullido del bosque/ de un hombre / de cuento/
parecido a la muerte.
Pero tropezamos con la alfombra mal puesta
del tiempo
y caímos/
analfabetas en otra historia
de terror.

VI

Corre la línea recta
la del corazón cuando se acaba
de latir
es extraño
que siga la vida con tanto esplendor
y
me incluya

XVI

Toda la noche
cayó la lluvia
me despertaba para oír
correr
los sueños
como en una acequia

XXII

No siempre
cae la ira de dios
arrancando las señales del camino
más bien
somos
pequeños simulacros
el aleteo de yeso
de un pájaro
en la cornisa de un monoblock
en el hilo de una línea telefónica hundida en el agua/
de la llanura
la rabia
una ola mansa

*Inés Legarreta: Nació y vive en Chivilcoy, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Es Profesora de Castellano, Literatura y Latín. Coordinó talleres literarios. Co-dirige y forma parte del staff permanente de la revista literaria Fledermaus. Su quehacer literario se ha difundido en numerosos medios gráficos y digitales. Ha ganado premios importantes en Argentina y en España. Cuentos y relatos suyos han sido traducidos al inglés, italiano y alemán. Ha obtenido primeros premios y reconocimientos por su trayectoria otorgados por instituciones y organismos gubernamentales y privados. Publicó en narrativa breve “En el bosque y otros cuentos” (1990), “Su segundo deseo” (1997), “La dama habló y otras páginas” (2004), “La turbulencia del aire” (2012), “La imprecisa voz que me sueña” (2014), y dos nouvelles: “El abrazo que se va” (2008) y “Tristeza de verse lejos” (2010). En 2016 publica su primer poemario: “La puntada invisible” (Ediciones en Danza).










Claudio Félix Portiglia* (Junín, Buenos Aires)

Tragaluz

Se estira la claridad del tragaluz cuando fijo la vista / vibra se agita rompe el marco se expande / engaña distorsiona se colorea se atomiza / así es la claridad de indefinida y plástica / así nos emociona y adormece / si quiero ver el tragaluz en cambio / es mejor que no fije la vista / es mejor que deje que los ojos se muevan en libertad.

Mañana de domingo

Una mañana de domingo alguien recoge lo que quedó del sábado
remueve la cama y alisa las sábanas
mira por la ventana para ver si hay sol antes de amontonar en la pileta lo que habrá de lavarse más tarde
pone música o enciende el televisor
llena la pava
y mientras tanto vuelve hasta ese hueco sobre el colchón desnudo
donde ha quedado un rastro algún perfume pocas líneas un beso dibujado
y se acomoda en él como si el tiempo en un punto pudiera eternizarse.

Portarretrato vertical

a la Virgi de todos los momentos

Cada tanto me quedo contemplándote
‘es así’ me dijiste
es el arduo sinfín de la memoria
trepanándome el cuello

la vida es ese juego de contrarios
atado por un rizo

veo la foto cuando ya te fuiste
imagino que ahora nuevos mundos habrá que te merezcan
evito que el tiempo se me oxide por debajo del vidrio.

*Claudio Félix Portiglia: nació el 13 de enero de 1957 en Junín, ciudad en la que reside, provincia de Buenos Aires, la Argentina. Es Profesor en Castellano y Literatura, egresado en 1980 del Instituto Superior del Profesorado Junín. En 2004 obtuvo Capacitación Universitaria en Comprensión y Producción Oral y Escrita en la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires. Entre 1996 y 2000 fue director de la escuela de periodismo TEA y DeporTEA “Tendencias XXI” en su ciudad. Ha sido co-fundador y co-director de las publicaciones “Horizonte de Cultura” (1989/1995), “Junín es Plural” (1997/1998), “Las Doce y Una” (2010/2011). Fundó el Centro de Estudios Regionales y Nacionales (CERyN) y fue su director entre 1988 y 1994. Fue co-fundador y expresidente, por tres períodos, de la Sociedad de Escritores de Junín. Entre otras distinciones recibió en 1993 la Faja de Honor de la Asociación de Escritores Argentinos (ADEA) por su libro “La espiga se declara soberana”.










Sandra Gudiño* (Santa Fe, Santa Fe)

La hondura del instante

Llegan al parque antes que yo
cada mañana
de la mano.
Siempre el mismo banco
no saben de Rimbaud
tampoco de Verlaine.
No estudian
se ríen.

Pudor celeste pálido
gira
gira sobre su propio eje.

Toda ternura de una
sobre labios rojo matisse
de la otra.
Escara endurecida
de prejuicios oscuros
el vecino del sexto
no las mira
o casi
aún le estremece
el olor a fuego apagado
de fulanas sin mengano.

Hay sol
dice la ventana
lo comentan las vecinas
también la radio.
Olor a lluvia
se levanta de la vereda par:
humedad
gritan los huesos
dolor impar.

Pizarra mal borrada
es la memoria
pienso
tachones incomprensibles
se preguntan
cómo fue que compartimos
tantas temporadas de vasos besos versos vicios:
nadie responde
(inconfundible nada
que protege y salva)

De vez en cuando
tengo derecho
pienso
a poner cara de hay sol
y encadenarme a los recuerdos
como si hiciera lluvia.

Inundación

Quince centímetros más
el desvelo se desprende
de la lluvia.
El niño crece crece
en brazos del río
arrastra toda vida
en quince centímetros
más.

El agua sube sube
interrumpe el vaivén
del péndulo en la sala
para entrar como un dios
en el hueco de la tarde.

Los ojos enquistados
en el cepo del recuerdo
y sus víctimas
pregunto:
qué salvo
ahora que no tengo
ni un pañuelo
para agitar en el adiós:
qué.

Con el agua a las rodillas
cierro la puerta
y me dejo adentro.

*Sandra Gudiño: Nació y reside en la ciudad de Santa Fe. Poeta, narradora oral escénica, profesora de francés. Ensayista en ese idioma. Es madre de dos hijos. Publicó dos libros de poesía: Desnuda (Lágrimas de Circe, 2014) y excepto amarte (Lágrimas de Circe, 2015). Núcleo (Editorial de l’aire, 2016) es su tercer libro de poesía y estos poemas están incluidos en esa obra.










Gabriela Schuhmacher* (Santa Fe, Santa Fe)

La imagen espectral del padre
acude.
La vida llega a su término,
un canto de ánimas duerme
y levanta al hijo
sin padres ni hermanos.
Nada cambia, aridez de
tierras blancas
crecientes del río,
vivos y muertos.
Aguas oscuras y sales,
plétora sin duelo.
No hay silencio.

Las tierras blancas
(¿Dónde yaces, padre?)

Cuando era niño
el río estaba prohibido,
se atisbaban especies oscuras,
en mi almohada una pluma de garza
era hundida por el filo de un hacha
y una noche tuve el impulso
de llevar al río la pluma partida,
dejarla que flote.
Cuando era niño preguntaba:
¿duerme, mi padre?
y corría ligero a tu cama vacía,
cama con colchón de hebra abierta
por las aguas. Ya no cantabas:
los cauces de las tierras bajas
transgreden la blanca extensión.

Madre muerta,
no desoigas a tu hijo.

El río prohibido
(Madre, ¿a qué le temes?)

—Madre, yo no busco aves sin vuelo
ni que me acostumbren las bandadas
sin destino.
—Hijo, no vayas al río
—¿Acaso la ceguera te momificó
en este corto trampero,
desde tu sitio a mi fiel instinto?
¡Pronuncia la avaricia
en el silencio!
¡Habla, lo que gime tu gesto!
—No vayas al río
—¿Acaso no vienes de lo seco,
de lo refractario de vidas pasadas?
¿No duermes días y noches
en el espartillo,
el mismo que lacera mi piel
y asila lívidos reptiles?

Cuando el hijo emigró
con su hermano.
Primera letanía:
no podrán regresar.

Casa de barro

Salimos de la casa temprano,
mi hermano y yo,
el instinto pulsó
el momento de emigrar
tras el umbral de barro,
cáñamo y ropa tendida.
La puerta se cerró en un vaivén leve,
como todos los días,
y alguien desde su interior dijo:
será la última vez.

*Gabriela Schuhmacher: Nació el 25 de febrero de 1970 en Santa Fe, ciudad donde reside. Estudió artes visuales y gestión cultural. Obtuvo el segundo puesto en la sexta edición del Concurso Literario Nacional “Ciudad en llamas” (Córdoba, Julio 2016) y el segundo premio en el Concurso Literario Vicentín 2016 por “SCHISTOCERCA PARANENSIS” (Langosta peregrina) del Corpus “PUROS E IMPUROS”. “Cantos del norte” (2016, Editorial de l’aire) es su primer libro de poesía editado.










Graciela Prieto Rey* (Santa Fe, Santa Fe)

La que enciende el fuego
clava un hacha en la tormenta
Madrugó rodando en pastos
al calor de nadie
Escupió rayos sin consuelo
Después fue que sacó las almendras
se peló las cejas
y
cambiando la cintura
aprendió
Aró con los dientes
su propia tierra y en el vuelo
frío
del desamparo
juntó un par de cosas
un rezo a la Virgen de la pira
y por arriba de los andamios
la vieron:
corona ardiente
cansada de amar en vano
quemaba el odio

Susi
a quién le echamos la culpa
ahora
ahora que la sopa no quema
y el silencio
es un riel de sangre
nuestra sangre
A quién le digo
‘Comadre, mi negra
venite que ya empecé a caminar
armada de carne dura que ya todo pasó
venite’
cómo no lo supe
qué no estaba viendo
si de caimanes traíamos ya
las pieles bárbaras
cómo iba a saber
de tu hoguera seca tu angustia de lagarta
no me lo perdono
Voy a extrañar por siempre
por siempre por siempre
tu perfil de trópico
el espíritu limpio ardiendo
Voy a recordarte
y
a recordarles:
Esa mujer que aspira
el humo
como el viento puro de los molinos
no existe
Primero fue diminutos asombros
nadie la vio
después semillas desnudas
y tampoco
Ahora no vengan a señalarla
como una isla escandalosa
llena de huevos de águilas
No fue
un rayo en la cesta un puño matando tigres
sino una superficie
con un sol mal encendido en el hombro
dejándole escaras de a poco
mientras le crecían los niños
Sepan que sigue ahí
lenta de venir
ya sin ser
entre sus incendios
Suelta
en la humareda

A Susana Guaita

*Graciela Prieto Rey: Graciela Prieto Rey nació y vive en la ciudad de Santa Fe. Como poeta y narradora fue Mención de Honor y Mención Especial en Poesía en el Certamen Internacional Junín País 2009; Premio finalista en el quinto Concurso de Microrrelatos, Toledo, España (2011); primer premio del III Concurso Internacional de Poesía “El mundo lleva alas”, Estados Unidos (2011). Algunos libros de su autoría son: “Umilde” (cuya presentación multidisciplinaria obtuvo la declaración de interés del Concejo Municipal) y “Bar de copas”, poesía y fotografía. “Atadura” es su primera novela publicada. Coordina talleres de escritura creativa para adultos y adolescentes. Estos poemas forman parte de su libro “Las que encienden el fuego” (2015, Editorial de l’aire).










Alejandra Bosch* (Santa Fe, Santa Fe)

Foto perdida de San Pablo

Para Lia

Otra vez,
la tarde se ha vestido de garúa,
fuera de esta casa
donde paso la vida con amigos,
ruge una ciudad
que es un animal prehistórico,
y que no ha sido domesticado.

Yo, mujer viajera,
he llegado hasta los pies de la bestia
fascinada por las luces
y su engañosa modernidad.
El ácido perfume
de la garúa que nos baña
descubre
un ser viejo
gastado
que crece y no deja de comer,
y enfermo,
morirá irremediablemente.

No importa,
tropicales son sus ritmos,
africanos sus aromas
del futuro,
sus dialectos callejeros.
Los que transitamos sus entrañas
no somos conscientes del hedor,
nos perdemos
entre los diferentes ojos
que se cruzan en el metro,
millones de bocas
creando un idioma y una raza.

Aquí,
mientras cae la garúa
y atardece la calle
y adormece la lucha,
el monstruo camina con ritmo
con perfume a bella mujer
morena y transpirada,
a frenético baile
acorralado en una sola baldosa,
a tambor
a rascacielos
a cielo sin estrellas
a sierra y, allá abajo
a mar
a inmigrante
a loco perdido en un viaducto
a trabajador amontonado en algún tren
con la garganta sedienta de caxaÇa
a niño que abandona el barrilete
y corre a perderse en la pasta
en el humo,
en el polvo
en las armas
en la carrera
en la sirena
en el grito de —alto—
en la descarga de itaka.

El prehistórico monstruo
es un mutante,
y se niega a morir
aunque este herido de muerte
es
la única vida posible de millones.

La tarde termina
la noche llega en embotellamiento
y en demoras.
La garúa es lluvia
tormenta tropical
inundación y mugre.

Te veo llegar
mojada
cansada
paulista.

*Alejandra Bosch: Es docente de educación no formal y ha estudiado Letras, también fue bibliotecaria, vivió varios años en Brasil, participó de distintos talleres literarios y escribió su primer poema en 1980. El poema “Foto perdida de San Pablo” forma parte de su primer libro de poesía llamado “Niño Pez” (2015, Editorial de l’aire). Desde 2016 dirige Ediciones Arroyo, que nace con la idea de publicar libros en pequeños formatos, artesanales, de poesía contemporánea argentina. Es una iniciativa de un grupo de vecinos de la comuna costera Arroyo Leyes y, siguiendo los pasos de Eloísa Cartonera, transforman material de descarte en tapas para sus publicaciones.










Belén Piccioni* (Santa Fe, Santa Fe)

2; 13:36

No siento nada
solo una repugnante nostalgia
de lo que fuimos de lo que no vamos a ser
allá en la inquisición
tu indiferencia fuma un cigarrillo de aburrimiento
olvidaste la remera junto con mi esperanza
—éramos perfectos—
el reino de tu egocentrismo me deportó
resignada
—mis ojos no disimulan—
la sangre quieta
no hay nada
no estás
no estoy
sólo un cuerpo inerte

15; 1:04

Te espero
porque resisto
porque tu frialdad aún no me mata

estoy ahogada en un pantano de ausencia
hundida en lo simple
sin identificación
cruzo ríos de libertad
no me canso
no me extinguís
tu distancia es mi droga

36; 19:03

El espejo me contiene desnuda
trazo mi cuello abro la boca
no hay testigos

muto
¡cuidado!
en puntitas
llego más alto

hay alambres de púa
en el muro de tu traición

*Belén Piccioni: Es escritora y estudiante de Psicología. Ha ganado el premio en el Certamen Literario de Narrativa Breve Lermo Rafael Balbi. Ha trabajado como correctora de novelas de escritoras independientes de diversos países como Colombia, Venezuela y Chile. Estos poemas se extraen de su primer libro de poesía llamado “Cuaresma”. Este libro forma parte de la colección “La Herida Fundamental” de Editorial de l’aire.












Juan Pablo Bagnarol* (Santa Fe, Santa Fe)

I

De chico me manosearon, escupieron
y como chiste recibí piedras

igual a otros golpean, violan, asesinan

en el verano, sin clases, me encerraba en la pieza
encerraba el monstruo y lloraba hasta dormir

II

Punto aparte

encontré una mariposa en la terraza
busqué la cámara y le saqué una foto

después busqué un ladrillo y la aplasté

III

Ingenuo pensar
“es una elección”

vos tampoco la hiciste

IV

Como aquella flor
desnuda noche

luego muere

una tumba hecha asfalto

señora de enfrente
sabe cuántas van
ignora a qué estampita rezarle

*Juan Pablo Bagnarol: Nació en Santa Fe en 1982. Es escritor, técnico químico, VJ, jardinero y estudiante de sociología. Es asistente del artista plástico Andrés Dorigo y community manager de Editorial Palabrava. Desde 2015 dirige Editorial De l’aire junto a la escritora Graciela Prieto Rey. A partir de julio de ese año organiza junto a Graciela y la revista Toda Santa Fe el “Ciclo de Poesía: La Herida Fundamental” que consiste en cuatro encuentros por año y reune a autores de la región junto a escritores invitados de otras provincias. El ciclo cuenta además con una feria de editoriales independientes, promocionando la producción literaria local, y arte en vivo. Estos poemas se incluyen en “Trazoomvestido” (2015), su primer libro de poesía.

Roberto Daniel Malatesta* (Santa Fe, Santa Fe)


DOS POEMAS NUTRICIOS


ELLA CORTA TROCITOS DE PAN

Ella corta trocitos de pan
y los echa al café con leche,
observo sus manos minuciosas,
su ceño concentrado,
su aire ritual;
ella bebe, yo me alimento
de ella y su tazón
azul con flores rojas.


MIENTRAS ELLA PREPARA CAFE

Mientras ella prepara café
yo me quedo pensando en la luna,
no por la luna misma,
no porque sea la luna lo que esta noche me importe,
ni porque haya astronautas o eclipse alguno,
pienso en la luna allá fuera
porque aquí dentro
-ella- prepara café.


TREPADO AL NARANJO UN DÍA DE LLOVIZNA

Trepado al naranjo un día de llovizna
mientras mi bolso arquea la rama,
mi abrigo se cubre de pequeñísimas gotas;
debo estar loco de no saber agradecer.

La vida es un árbol que se carga de frutos,
sólo que no hay por qué esperar un día de sol,
sólo que nada hay que esperar sino la vida
corriendo como un viento entre las hojas.

Trepado al naranjo mi bolso arquea la rama,
con esta carga será -pienso- difícil bajar,
mientras tanto prosigo cortando naranjas
entre espinas y gotas de lluvia


EL VIENTO TIENE ALGO QUE DECIRNOS

El viento tiene algo que decirnos esta noche.
Si no lo oímos será porque creemos demasiado en nuestros asuntos.
Será porque confiamos en que nuestras tristezas o preocupaciones
llegarán a algún sitio. Pero el viento pasa y nunca llega.
Nos hemos acostumbrado a un mundo demasiado seguro,
y si no vemos el fondo de cada cuestión no nos damos por satisfechos;
pero no hay fondo, y las cuestiones no importan.
La seguridad es lo que nos desvela, pero el viento,
el viento tiene algo que decirnos hoy.
No nos ponemos de acuerdo en nuestros desconciertos
y el viento pasa y nos dice algo que lleva nuestros nombres,
el viento que pasa y nunca llega.


ESTRELLAS

Mi perro y yo miramos las estrellas
y somos casi hermanos.
Yo soy el que más sabe
de los dos, las estrellas
no notarán la diferencia.
Desde esta posición
quien pretende saber
es como aquel que salta
y por ello se cree cerca del cielo.
Mi perro y yo miramos las estrellas,
ninguno de los dos
llegará más allá de sus narices.
No obstante, qué bueno bajo el rocío,
contemplar las estrellas es tan bello
y simple, que mi perro y yo, hermanados,
sabiendo casi nada
lo comprendemos todo.

*Roberto D. Malatesta: Nacido en la ciudad de Santa Fe en 1961, ha publicado varios Poemarios: “De las Cosas Blancas” (1984) “Casa al Sur’’ (1987), “La Prueba de la Soledad” (1991) (1995)“Del Cuidado de la Altura del Níspero” (1992) “Las Vacas y otros Poemas” (1994), “Flores bajo la lluvia” (1998), “Por encima de los techos”, “No importa el frío” (2003), “Por encima de los techos”, “Del cuidado de la altura del Níspero” (2004), “Cuaderno del no hacer nada” (2009). “Por encima de los techos” obtuvo el Premio José Pedroni de Poesía (período 2000 a 2005) como obra édita. En el año 2010 obtiene el premio José Pedroni de Poesía en obra inédita con “La nada que nos viste”. Editado conjuntamente por la UNL y el Ministerio de Innovación y Cultura de la Pcia. de Santa Fe.
Participó en diversas antologías, parte de sus trabajos fueron traducidos al Alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania; obteniendo de la Literaturprojekt La Belle –revista alemana- el primer premio en Poesía, año 1995. Obtuvo, entre otros premios, el tercer premio “Poeta en Nueva York” en Nueva York (USA) 1997. Es coordinador de talleres literarios en Santa Fe y Reconquista, este último dependiente de la UNL.


Víctor Valledor* (Berisso, Buenos Aires)

Veleros de Arena

1

Sembraré veleros en los desiertos
ya que hoy son mares ocultos.
Velámenes de sal en el mástil posterior a los ojos.
Descartadas las formulaciones del verbo
vamos a ciegas por inclinaciones devastadoras.

Seré un breve marino que sujeta sus amarras en el puerto de tus pechos.
Preparo a las aves para que canten en tus oídos.
Y zarpo en soledad después de cada puerto derruido.


5

Aspiro a una ventana pequeña, honesta, límpida,
de ojos enamorados.
Con su boca despierta, sin cerrojos, sin desprecios.

Aspiro a la última fase lunar de los colibríes intermitentes.


15

Siéntate a mi lado.
Eres la sombra profunda de lo generoso.
De lo que a nada será designado por la fortuna.

Siéntate a mi lado.
Recuérdame si es preciso entre árboles.

Ya he llegado al punto extremo de lo que late.


18

Vendrán los días en que no nos sorprenderá la noche.
La jornada transcurrirá apacible y profunda.
Las horas serán poblaciones de alas y el mediodía proferirá trinos desconocidos.

Las horas permanecen quietas.
Los días no suceden.
La jornada es temblor.

Nada se ha cumplido.
Los restos de un naufragio pueden ser jardines de agua.


*Victor Valledor nació en Berisso en el año 1950. Es instrumentista de flauta traversa. Lleva editados catorce títulos en forma artesanal, entre ellos: Poesía: Geometría Encantada, El gesto del mito, Sobredimensión del éxtasis, etc; Cuento: Los búhos. Alguien ronda la casa, Historias del mar. Coordinó talleres literarios en: Berisso , La Plata y Posadas.



Lucía Carmona* (Chilecito, La Rioja)


CITA

Ya no hay quien nos separe,
el infinito corazón
se ha celebrado.

Desde el fuego
y a través del poniente
hasta tu pecho,
hasta tu boca,
hasta tu sombra
para enfrentar de nuevo
la jauría del número eterno.

El nucleo de tu risa
se pierde en las montañas,
la paz de mis rodillas
se postra en sus laderas
y le doy vuelta al cielo,
cuelgo de las raíces
como si el universo
se incendiara.


LEGENDARIO

Me detengo en el centro
del arco del carnaval,
lo que resta
es harina secular
que nos quema
de tan nodriza legendaria.

Lo que queda
son mujeres guardadas
en el vientre de cajas.
Guardadas
como en un socavón
de intensa gloria.

El pueblo se debate
entre un vino fiestero
y una muerte vecina
que llega y que no llega.


TRAYECTO

Derrumbarse, morir,
Transfigurarnos,
Bendecirnos, arder,
Desconocernos.

No se resume ni se avanza.
Tomados de la mano del tiempo,
Recién ahora comprendemos
Que ha pasado
Y que
Cuando caemos a un costado,
Nos duele haber nacido.


YO RECUERDO TU NOMBRE

Vivimos
coincidencia
de la respiración en el ocaso.

Nadie puede impedirnos
recorrer el último tramo
porque comimos y bebimos
en los altos desiertos.

Nadie lo impedirá
yo recuerdo tu nombre
y tu alucinas tiempo…

*Lucía Carmona escribe poesía, ensayo, cuentos. Libros editados: 1968. “ERA DE NOCHE Y JUNIO” (poesía); 1972. “HACIA UNA TIERRA OSCURA” (poesía); 1979. “MISERERE” (poesía); 1982. ”LAS INFINITAS PALABRAS” (Poesía); 1987. “ Y DIOS ENTRE LOS PARAMOS…” (Poesía); 1988. “POESIA 1967-1987” (Recopilación de toda la obra publicada y buena parte de su obra inédita en ese período) Faja de Honor de la Sade a la producción 1988; 1995. ”PUEBLOS DE LA MEMORIA” (Poesía); 2001. ”TIEMPOS DE LA CASA” (Poesía); 2003. ”REGRESOS” (integrando la colección SUMMA POETICA- LA POESÍA EN EL SIGLO XXI compuesta por cuarenta autores argentinos); 2007. “POR EL CORAZÒN DE LA TIERRA” y 2010. “EL TIEMPO Y OTROS POEMAS”



Paulina Riera* (Santa Fe, Santa Fe)


SI PUDIERA

El gato me refriega
su peluda calidez interesada.

Lo acaricio
y me invade.
Se apropia de mí
sin que pueda detenerlo.
¡Si pudiera imitarlo!
¡Lograr la apariencia
de estar dando,
cuando solamente
ando pidiendo!…


La paz ya no viste de blanco

Tampoco tiene alas de paloma
ni porta ramito de olivo
en el pico.
Se arrastra,
malherida,
sobre una tierra infecta
de ambición y codicia,
vestida
con la excusa
de un embanderado patriotismo.

Sus heridas
supuran guerrillas.

Anda ciega y sin norte,
con la voz amputada,
entre gente violenta
que la reclama a todo grito.

Piden “paz” y encienden fuegos.
Esgrimen “paz” y portan armas.

Ella escapa con espanto en la mirada.

La paz ya no viste de blanco.

Harapos de humo negro
le cubren la tristeza.
Y así anda por el mundo,
buscándose,
mientras va dejando detrás suyo
rastros de sangre y sueños
sobre sus huellas.

Camina tambaleando.

Pero va apretando,
desesperadamente,
con fuerza,
en una mano,
el último rescoldo de esperanza
que aún nos queda.


A la palabra primavera le han nacido tibios brotes

Esta mañana me esperaba en la puerta de mi pieza,
parada sobre un perfil de vientos.

Me ha sonreído sacudiendo
su melena de pájaros.

Y me ha abrazado con su perfume a nardos,
y la dulzura del color de las glicinas.

De su mano,
hoy levitaba,
cuando ingresé al diario
camino
de la vida.

*Paulina Riera es una escritora santafesina. Libros publicados y premiados: “DIBUJAR CON PALABRAS”;“PALABRAS QUE RESPIRAN”. Premiado Sin publicar: “MAS ACÁ DE LAS PALABRAS”. Última publicación: “POESÍA HUMEDECIDA”. Cuadernos y Palabras Nº 24 (Colección Luz Azul)



Zunilda Gaite* (Santa Fe, Santa Fe)


…y todo cobra ser, hasta la ausencia!
Octavio Paz


SOLEDAD

Como espiral
de humo /
maloliente
y espeso /
se arrastra
mi soledad
cual vil
serpiente,
mientras me aferro
con sabor
a lágrimas
al vacío
infinito
de la nada,
dibujo
garabatos
sin sonido
y espero
que se asfixie
al fin /
el cansancio
gris
de mi tristeza.



… en esta noche en este mundo
donde todo es posible…Alejandra Pizarnik.


BREVE GIRO

Se eleva
una plegaria
desde mi pecho
abierto.

La llave,
en breve
giro,
mueve
los engranajes
del cerrojo
de la vida.

Lucha
por latir
mi corazón,
ardiendo
en el silencio,
con un chasquido
apenas
- de hojas
secas
arrugando
su piel -
en la eterna
transformación
del universo.



Ahora es piedra y sed.
Olga Orozco.


MEMORIA ANCESTRAL

Cauce de arena
entre los espinos.

Vivo signo de sed.
Áspera piel del monte
amarrado a las piedras
sin ángel ni relojes.

Pura memoria ancestral
de las raíces – deslucidas -
por los labios resecos
del invierno.

Conjuro a las voces
para quebrar
esta supuesta soledad.

Un ademán del viento…
clausura el abandono.



La palabra en armas
crece
en la garganta de los hombres.
Rubén Vela.



EN ESAS NOCHES

Cuando rugen
las venas azules de mi tierra
y la voz de la ignominia
se hace carne,
bajo la piel elemental
del alma,
acontece un estallido brutal
de las gargantas.

Se recupera el coraje /
que señala
un futuro – olvidado -
en las grietas de palabras
- ateridas y desnudas -
en la vastedad – desértica -
del diálogo.

En esas noches / que consiguen
despertar al hombre /
de su perdida condición humana.


*Zunilda Gaite es M.N.N. con perfeccionamiento docente en instituciones oficiales y privadas de su ciudad natal. Desarrolla actividades literarias de aula-taller. Coordina emisiones de diarios orales y ediciones de revistas escolares. Realiza publicaciones infantiles y pedagógicas en revistas, enciclopedia y diccionario editados en Bs. As. Publica los poemarios: EL CIELO DE LAS PALABRAS en Cba., LUNAS DE ABRIL, TIEMPO DE ALMENDRAS y AZUL DE OTOÑO en Sta. Fe. Integra Antologías. Participa en trípticos, revistas impresas y digitales, mesas de lectura, debates, exposiciones de poemas ilustrados, emisiones radiales, grabación de poemas en C.D. (U.N.L.), Encuentros Literarios provinciales, nacionales e internacionales y en un intercambio literario con Japón. Actúa como coordinadora y jurado de certámenes de poesía y cuento. Es miembro honorario del FORO INTERNACIONAL DE CULTURA Y LITERATURA POR LA PAZ (PAZIFLAC), IFLAC en Argentina y forma parte de los grupos Richardebury y Alephianos. Trabaja en Asociaciones y Delegaciones dedicadas a la cultura en su ciudad de origen. Actualmente es Secretaria General de la A.S.D.E. e integra la Subcomisión Coordinadora de la REVISTA LITERARIA DE LA ASOCIACIÓN SANTAFESINA DE ESCRITORES. Alterna las actividades literarias con otras de dibujo, pintura y reciclado artesanal, transformando objetos de descarte en piezas únicas, utilizando técnicas diversas y relaciona estos trabajos con poemas y prosa poética.



Diego Suárez* (Posadas, Misiones)


HELENA

cada vez que barajo recuerdos me encuentro con esa mujer/
en las orejas le crecían flores para no oír los ruidos del dolor
Juan Gelman, “Verdades”


cada vez que barajo recuerdos me encuentro con esa mujer/
en las orejas le crecían flores para no oír los ruidos del dolor/
y lloraba tristezas acumuladas que se evaporaban al rozar sus mejillas/
y ascendían a nublarle la mirada/ y el pensamiento/

pero cuando se olvidaba del dolor/ recuerdo/ que para despejarse/
se arrancaba graciosamente las flores de sus orejas/
armaba con ellas una coronita y subía corriendo las escaleras/
hasta llegar a la terraza de su amor/ a ponerle la coronita a la primera estrella/ o sea
que cada vez que ella subía corriendo las escaleras y aparecía en la terraza de su amor/
el cielo resplandecía por el mare magnum de galaxias que se entrechocaban/
estirando el cogote para quedarse con la coronita de helena/ porque claro/
acabo de dar vuelta la baraja de su nombre/ y ahora recuerdo/

helena/ desconocía las consecuencias bélicas de su belleza/ helena en ocasiones
sonreía con una sonrisa demasiado antigua para su rostro eterno/
como si rememorase con orgullo algo que le pasó alguna vez/
a lo largo de su nombre/

todos nos moríamos por helena/ cerca de helena/
debajo arriba y a los costados de helena/
y ella nos miraba como si no comprendiera el por qué de tanto alboroto/
y una mujer vestida de pájaro se le posaba en su ala de pájara/ y gorjeaba/
gorjeaba la pájara y gorjeaba la mujer/
y era una gloria la manera en que la pájara se parecía a la mujer/
y la mujer vestida de pájaro se parecía a helena/
que para no distraernos mientras nos esforzábamos por morir sin pensar en ella/
encerraba a la pájara y a la mujer en una jaula que tenía/ si mal no recuerdo/
a la entrada/ de su pupila izquierda/


CONDUCTA EJEMPLAR

villeros adictos jubilados jóvenes
educadores hinchas de la promoción
impotentes empleadores morosos
vendedores ambulantes universitarios
trabajadores en negro desocupados
colegialas cuarentonas municipales
solteros profesionales analfabetos
curas homosexuales maestros todos
somos iguales a los ojos del colectivo


AL POEMA QUE NO PODRÁ SER

Por favor, no entres por la ventana nocturna
cuando busco el sueño y el sueño me busca.
No engañes a la memoria prometiendo
que la luz de la mañana iluminará tu misterio.
No irrumpas en el silencio de la pausa
cuando lejos del mundo mi mano descansa.
Por favor, no vuelvas a dejarme en la lengua
este sabor a olvido, este remordimiento
de darte por muerto sin que hayas nacido.


UN HOMBRE HACIENDO FIACA EN LA CAMA ES TIEMPO

empantanado
en arenas movedizas de algodón y poliéster
escucho del otro lado de la pared
–a kilómetros de distancia–
una radio que recita el informativo
de las siete de la mañana

pensar que hace cinco minutos
estaban dando las noticias
de las seis y treinta

*Diego Suárez nació en Posadas, Misiones, en el año 1979. Reside en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz desde el 2005. Licenciado en Letras, egresado de la UNaM, en el 2007 recibió el Premio al Mayor Promedio, otorgado por la Academia Argentina de Letras. Se desempeña como Docente Titular de Lengua y Literatura en dos escuelas secundarias pertenecientes al Sindicato de Artes Gráficas de Santa Fe y como Docente Auxiliar en la Cátedra de Literatura Argentina I, en la UADER. Tiene publicados artículos en revistas especializadas y es colaborador del suplemento “Arte y Letras” del diario El Litoral y de la revista El Arca del Sur. Ha oficiado de presentador de libros de autores de distintos puntos del país, como Héctor Ramón Cuenya (Buenos Aires), Roberto Malatesta (Santa Fe) y María Teresa Andruetto (Córdoba).



Luisina Crespi* (Santo Tomé, Santa Fe)

5.

Lugares sordos,
enterrados sobre los pies.

11.
He de seguir aquí, desnuda
hasta el próximo otoño.

12.
Esgrimir una palabra
y herir la noche
para poder expresar la luiz que no llega.

17.
Una perdida lágrima en la mirada,
como una estrella en el océano.

22.
Búscame callada en invierno
y tiembla
con el latido de las flores.

36.
Aún habitas mi piel,
como los sueños en la mano
más allá de las horas del tiempo.

53.
Necesito llorar todo el invierno
de mi pecho.
Necesito que me dejes sola este otoño.


*Luisina Crespi recibió los premios provincial “TEAS” 1998; menciòn “José Cibils” 2000, ASDE; 2º premio “Gastón Gori” 2002, SADE; interprovincial “José Rafael Lopez Rosas” 2006. Fue finalista del premio provincial “José Pedroni” 2000 y del premio “Onofre Rojano” 2004, de la Universidad de Sevilla, España, para libros de poesía inéditos.
Publicó “Derrotero de Ausencia” 2004, “Antologías 3, 4 y 5″; “De los dedos”, 2006 “Canciones Nocturnas” 2009.



Belkys Larcher de Tejeda* (Coronda, Santa Fe)


VI

En el camarote del día / agradezco
la llama/ agradezco el horizonte
agradezco el azul/
que besa el cielo.

A todo esto…
¿adónde reclamo cuando percibo
el ojo de la tormenta / que
amenaza escoriar
las palabras y los días/
con el barco a la deriva/ por
la tristeza de la lluvia?


*Belkys Larcher de Tejeda (Coronda) Profesora de Literatura, poeta, narradora y ensayista, coordina talleres literarios. Cuenta con 19 libros publicados en esos tres géneros. Organizadora y creadora, en la ciudad de Coronda, del Encuentro de Escritores “E.A.Acosta”. Publicó en Argentina, Uruguay, España, USA, Francia y Chile. Fundadora y directora de la Revista “Claraboya” que reúne producciones literarias de Santa Fe y del interior del país.



Elda Sotti* (Santa Fe, Santa Fe)


ENAJENACIÓN

En la travesía
las manos afiebradas del hombre
se elevan
para alcanzar las cúpulas dormidas
que su mente alienada intuye.
En el musgo de la noche
el alcohol lame llagas
y enmudece perturbado
el deseo.
Masculla monstruosas palabras
cuando las primeras burbujas de luz
desvanecen espectros
y en la genuflexión
el hombre se aferra al sueño.
Trapos y cartones
para enfrentar
la intemperancia del vendaval.


ORIGEN

Se abren las entrañas de las sombras.
El camino
extiende hebras infinitas

lúcidas

en su imperioso afán de entrega.

Las voces
se derraman en los muros
ruedan por anónimos laberintos

y los pasos inauguran la sed
cuando la transparencia
se adueña de las cosas.

Y la sangre
yergue sus relámpagos
y cada pupila busca respuestas

en el acontecer

un acontecer excitado
por el hálito de la luz

maná que multiplica
la obsesiva búsqueda.


LLOVIZNA

Sencillez de cenizas
la aldea.
En el regazo de la umbría
la furia
guardó sus látigos.

Y la tristeza
allí

en el indescifrable silencio

de los pájaros


en la ausencia de la llama

en la fatiga de la tierra

en la simpleza del agua
incesante

taciturna.


*Elda Sotti nació en Barrancas, Provincia de Santa Fe, Argentina. Diplomada en Humanidades. Profesora de Filosofía. Títulos otorgados por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral. Ha publicado de manera individual: Desde el vuelo (Poemas, 1996); Como arena en las manos (Poemas, 1999); Los pasos del duende (Textos poéticos para niños y adolescentes, 2000); Y así sucedió (Cuentos para niños, 2002); Un amigo risueño y sin prisa (Versos para leer, jugar y crear, 2009).Integra la Comisión Directiva de la Asociación Santafesina de Escritores y forma parte de la Comisión Coordinadora de la Revista Literaria de la ASDE. Reside en la ciudad de Santa Fe.



Ana María Paris* (Santa Fe, Santa Fe)


Merecido descanso

1

Después de abandonar algunos restos
de aquel famoso almuerzo,
el león se preparó para la siesta. 

Recordar lo acontecido con un dejo de pena,
sería una pena, pensó.

Y dando media vuelta
se acostó a descansar a la sombra
del viejo árbol,
de ése, que está al final del camino.

2

La gata se ubicó plácidamente
sobre la revista que estaba leyendo,
tapó la poesía que tenía ante mis ojos
y una vez más
tuve que imaginarme el final.

3
La pulga acompaña a la oreja
en todos sus vaivenes.
Prendida, muy cómoda
considera que ha llegado el tiempo feliz
de acunar sueños tranquilos,
sin despertar la ira de su amo.


De brindis y festejos

I

Ese vino,
en ese mundo.
podía ser un río venturoso
y apaciguar las ansiedades.
o un remanso casi,
donde los peces pudieran adormecerse
y tranquilizar las desventuras.

II

El vino
que quedó en la copa
murió aletargado
esperando el brindis que no fue.
Así también la boca, que pensó acunarlo.


AROMAS

Podríamos cubrir la mesa
con manzanas rojas.
Llenar un cesto con duraznos
maduros y jugosos
y otros con higos blancos y negros.

Y otro más con melones y sandías.

Con ricas frutas cubrir sillas
ventanas
hasta el alféizar de esa puerta
hasta el rincón donde duerme el gato.

Llenar la casa con el aroma
del jazmín diamela
recordando a mamá.

También podríamos convocar a pájaros comunes
para que canten sin preámbulos.
Y con todo, pintar
una postal antigua,
artificial,
alejada totalmente de la realidad,

Y después de esa lectura absurda
retornar a la jauría
de manos enguantadas
y vidrieras rotas.


*Ana María Paris (Santa Fe) es dibujante, grabadora y poeta. Ha obtenido importantes distinciones en el área de Plástica. Sus poemas integran varias Antologías, cuadernos poéticos y junto a escritoras santafesinas editó los libros “Tiempo de poesía”(2001) y “Desde aquí nosotras”(2004). Ilustró libros, poesías y cuentos de escritores de nuestro medio y del exterior.

Contacto: anamariaparis@gigared.com

Juan José Santander* (Santa Fe, Santa Fe)


VISIÓN DE LA MAÑANA

Todos los momentos son virtualmente
este momento. Pasado y futuro
en un entrecruzamiento oscuro
que encrucijada y llano abierto siente,

a la vez, la consciencia en el presente.
Que es el único tiempo que seguro
vivimos…; lo demás disuelve impuro
fantasear, sólo tal vez inteligente.

Vuelven tropeles las pobladas hordas
de los recuerdos. Imaginación, las bordas
para poderlas manejar, que el miedo,

natural, no sea tanto. Se despliega
toda la vida, sin bordes ni ruedo.
Infantil, el aliento a vivir juega.


ANARKOS

Un fondo de verdad y de belleza
como el poso de café de una vida,
con lo que al salir tiene de atrevida
a la luz, y lo que el sedimento expresa

en saldo, en sacrificio o en proeza,
según el fondo que en telón tendida
rija la escena: mansa, colorida,
heroica, cotidiana, según pesa

cada cual su balanza, cada alma
suelta en la mano de extendida palma
o cerrada en el puño -que, aun si avanza,

retrocede a sí mismo-, ahí, escondida.
Tal laurel pone el espíritu en danza
ciñendo la cabeza florecida.


DELHI, MARZO
Vísperas de Holi 2010

Hay olores que tienen el filo
del más templado acero: cortan seda
-entretelas del alma- cuando queda
suspendido su espíritu de un hilo

sobre el aire en la tarde… Suelto estilo
de aroma natural que se despega
de pétalos y avanza, lenta rueda
alternante sosteniéndose en vilo.

Ese aire más que mil palabras vale,
y que otros tantos malos pensamientos,
o buenos… ¿quién lo sabe en el verano,

cuando se hermana la piel con la mano,
y la caricia da lenguas a los vientos
y desnuda a la noche sola sale…?

*Juan José Santander nació en Santa Fe, Argentina, el 21 de marzo de 1945. Es profesor de Castellano y Ciencias Sociales recibido en la Universidad Nacional del Litoral. Su especialidad son las Relaciones Internacionales y por ello ocupa- y ha ocupado- diferentes cargos diplomáticos en distintas partes del mundo. Miembro del Comité de Estudios de África y Medio Oriente, y del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, C.A.R.I. desde 1995 hasta el presente.

Ha servido en las Embajadas de la República Argentina en Siria, Túnez, Libia, Venezuela, Singapur, Filipinas, Egipto, Paraguay y Marruecos. Desde 2009 es el Jefe de Cancillería y Jefe de la Sección Consular de la Embajada de Argentina en Nueva Delhi.

Olga Zamboni* (Posadas, Misiones)

Ambarino

El ámbar es muy variado. Los científicos cuentas hasta 250 distintos colores y matices. El matiza azulado fue influido por las adiciones de pirita que se encontraron en las resinas. (Biblioteca de Joyería)


Amarillo como ámbar, leía en
las novelas.
Pero nunca había visto
el ámbar.

Tuvo que ir a Varsovia para
encontrarlo.
Casi liquen mineral, piedra
líquida, cariátide
en su dedo vestido de realeza.

Entonces comprobó la
falsedad de aquello
Amarillo como el ámbar
Liquidámbar y cobre, color
incierto.

Color de los años ambarinos
que soñaron
años anillos anulares es
por donde en ámbar
transcurrió su vida.

Ni amarillo ni ámbar.
Liquidámbar

Casi marrón, la tarde de
ámbares moría.

*Olga Zamboni nació el 17 de octubre de 1938 en Santa Ana, Posadas, Corrientes. Especialista en Literaturas clásicas y Literatura regional, editó una decena de libros, además de integrar numerosas antologías de poesía y cuentos. Era la única escritora misionera miembro de la Academia Argentina de Letras, recibió el premio Arandú consagración en letras en 1997, el Premio Secretaría de Cultura de la Nación a la producción literaria 1982-86 por su libro “Poemas de las Islas y de Tierrafirme” y el “Vencejo de Oro” en Puerto Iguazú en 2012, entre otros muchos galardones. Algunas de sus obras son “Latitudes” (poemas, 1980); “Poemas de las Islas y de Tierrafirme” (1986), “Tintacuentos” (1988), “El Eterno masculino” (poemas, 1993), “Mitominas” (poemas, 2003) y “Variaciones para un verano” (2013), novela con la que ganó el primer premio del certamen literario de la Sadem de ese año. Su último libro fue “Ríos de memorias y silencios”, editado en 2015 por Editorial Palabrava. Falleció el 26 de enero de 2016.

María del Pilar Lencina* (Reconquista, Santa Fe)

La garganta del mundo

a Delia Ittig de Vasallo


Era un inmenso y solitario túnel
miles de manos se encontraban agazapadas
pugnando por encontrar el cielo, y el cielo estaba allí
como una ofrenda de los dioses.
La garganta del mundo, dijeron.
Nadie supo nunca su lugar en la tierra.
Nosotros anduvimos como luciérnagas en la noche.
Adivinando los pasos,
pisando el canto de la tierra en todos sus costados,
donde pasan teorías y especulaciones
donde los ojos se ensanchan mirando el cielo
donde tiempo e historia se conjugan.
Donde nos preguntamos, por qué Prevert puso sólo
dos dedos en la garganta del bello mundo.

Los ángeles del asombro

a María Laura Valenzuela


Venimos de andar la vida
desatando furias
recogiendo tiempo y polvo de la tierra.

Venimos de cualquier sitio del mundo
cada uno con un nombre
un estigma y una estrella.

Venimos como sonámbulos
despertando los sueños
como ángeles del asombro
en noches sucesivas.

Venimos todos juntos
y partimos cada uno.

Itinerario de la inocencia

De qué sirve tanto caramelo en la cintura
si esta mañana bebí en el cuenco de mis manos
desesperadamente el color de la inocencia.
Estuvimos todos
desterrados caballeros inventando cruzadas
para justificar nuestra pérdida.

Duelen las voces que escribe el viento
cuando los chicos nos dicen tiene algo.
Entonces
desvalidos por la impotencia
pisamos las flores

testigos de nuestros límites.

Trámite perentorio

a Sergio Mansur


No esperaré el tiempo de encontrarte.
Soy de trámite perentorio
si florece esta tierra
y se escuchan los gritos desde siglos
es bueno y saludable
recoger hoy las flores
comer los frutos
y beber todos juntos el agua con las manos.

Sueños

La mujer miraba
la lluvia acercarse un día
de primavera.
Entonces
la mujer volvió el tiempo y pensó
cuando deseaba ser Zully Moreno
cuando fuese adulta
y esas contradicciones con el color
del pelo
y que Dios se lo pague
que decía Arturo de Córdoba
cada vez que ella, Zully,
le ofrendaba su caridad a la salida del templo.

Cosas del cine pensaba la mujer.
Quizá, cosas de la vida.
Zully Moreno que Dios te lo pague.

Señora compra papas en la feria

a Graciela Geller


Llega, vacila
otras señoras la saludan, comentan precios.
Ella, ajena a las zanahorias y la llovizna compra papas.
Regresa por el camino más largo
quiere pensar antes de llegar a la casa.
Qué piensa una señora con una bolsa de papas.
Siempre, ella imagina
y su memoria antigua de sueños
ayuda a medir la luz de los días
las estaciones que cambian
cuando se olvida del perfume del verano.
La señora interroga el mundo.
Es sólo una mujer con una bolsa de papas.

- Estos poemas forman parte de su último libro “La Garganta del Mundo”, que dedicó a cada uno de su enorme cantidad de amigas y amigos.

Armonía en la concavidad del mundo

Que importancia tiene hoy
esa falda a lunares que usabas todos los días
cuando todos los días
era mirarte y detenerme un siglo
en el oficio manso de vivir sin respuestas
porque vos eras las respuestas
que enardecía nuestra sed medieval.

Nos poseíamos en la armonía de la concavidad del mundo.
Resumíamos la historia
Que a nuestra usanza y medida
Acostumbrábamos a imaginar.

La sed creció fuera de nosotros.
En la concavidad del mundo
una mujer
se empeña en remendar su falda a lunares.

La cigarra

a Carlos y Chuli Fabrissín


Paciente y resignada cigarra te pareces a los hombres
que cargan su sombra todo el peso del mundo. Te he visto
paciente en las siestas de enero
y me llegó tu canto hiriendo el silencio de las mañanas.
Oh, el amanecido resplandor de los días y las noches.
Donde las sombras cambian de forma
se alargan hasta el infinito
como manos desesperadas en una batalla.
Cigarra que emerges de la tierra desde tu primer canto,
guárdame el último para sumarlo al mío.

Lapacho 1

Si Carlitos viviera
cantaría en un lapacho.
Rosada su voz, su canto.
El día que me quieras.

Los lapachos también cantarían
mi Buenos Aires querido.
Volver Carlitos.
Volver sonrisa rosada.
Volver siempre volver.
Sonrisa de lapacho.
Volver.

Crónica

La vida es una elaboración
continua y asimétrica.

El hombre esa mañana
entró en su infierno.
Mató a sus hijas
su mujer y su suegra.
El hombre quiere ahora su libertad.
El hombre quiere ahora
llevarle flores a su hija.

Dicen de mí

Llevo un sombrero grande
hace mucho tiempo
Un sombrero de pájaros
llevo.
Me acompañan, me sueñan
Me identifican, ellos.
Dicen por mí, esta vida
esta historia
esta música que nace
y se esparce en el universo.
Llevo un sombrero
Un sombrero de pájaros, llevo.

*María del Pilar Lencina nació en Villa del Rosario (Córdoba) el 10 de octubre de 1937, pero vivió toda su vida en Reconquista; dedicó la mayor parte de ella a escribir y difundir literatura. Por muchos años (desde 1985) imprimió sus Hojas de Poesía Hermano Luminoso (nombre que le diera Leopoldo Lugones a José Pedroni), en homenaje al gran poeta santafesino que viviera en Esperanza; en sus hojas de poesía, María del Pilar, realizó un rastreo y reconocimiento de lo mejor de la poesía argentina. Con gran esfuerzo, a lo largo de más de veinte años, la escritora divulgó por todo el país, la letra de los poetas, haciendo de nexo entre unos y otros. Fue una feminista a ultranza, luchadora empedernida de los derechos de género, cofundadora del Taller de la Mujer, en la ciudad de Reconquista.

Publicó: Un tiempo en el tiempo (poemas 1971); Poesía de Reconquista en el centenario (con otros autores); Selección poética Rotary Club (20 poetas, 1980); La geografía que me contiene (poemas 1982); Voces del ángel ( poemas, 1984); Armonía de la concavidad del mundo y Bucólico cielo (plaquetas de poemas, 1993); La tortuga Fidelina (cuento para niños,1993); Los sombreros de Florencia (cuento para niños,1989); Itinerario de la inocencia (poemas, 1995); Con la vida en las manos y una flor en la solapa (poemas, 1996) y La garganta del mundo (2007); y numerosísimas obras compartidas.

Fundó Gente de Letras y fue cofundadora del grupo literario Palabras. Colaboró con El Litoral de Santa Fe, La Capital de Rosario, Los Principios de Córdoba, Edición 4 de Reconquista, La Opinión de Rafaela, La Capital, Mar del Plata, Gaceta Literaria de Santa Fe, La Prensa y La Nación de Buenos Aires.

Tuvo numerosos reconocimientos por su trayectoria como poeta y por su labor cultural.
El 9 de setiembre de 2011 fallece en la ciudad de Villa Guillermina (Santa Fe).

Vicky Lovell* (Rosario, Santa Fe)

Malena (Versión I)

I

Mientras orina
acaricia el lomo sedoso
de su gata.
Maúlla de placer.

II

Paran al unísono las orejas
enarca el lomo
imita su respiración.

III

Comparten las mismas preferencias
no confunden los lugares
aceptan su condición.

Arte de amar

Ese impostor escondido entre bambalinas
revuelve el bestiario, afiebrado juega a la ruleta rusa.
Supo morir entrecortado jadeo, de amor, palidez de cera
o partir como embozado jinete
al tañido del campanario
cuando los espectros de la medianoche
suspenden la credulidad.

Esas sus razones que desconoce
lo amparan de toda sospecha
prefiere el atavío de la locura
muestra su mejor perfil
su más cara afición.

Desde el hastío

César Vallejo en Isla Negra

Con el trago quality beer
salobre espuma trago
en la isla
donde asoma en crepusculario
aquel otro aparecido
que no ha dejado – como el maderamen-
ni un día jueves de morir
porque no está presto el mascarón
para esa distancia
esa en la que lava tu lavandera
sus venas otilinas.

Ambos huérfanos en el curso de otra rosa
otro soplo sobre los velámenes
esa prosa del morir.

*Ana Victoria Lovell es Profesora en letras, ensayista y poeta rosarina. Coordina el Taller Literario para Jóvenes de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario desde 1990. Publicó:“De cobre y barro”, Editorial Juglaría”, Rosario, (1981);“Poemas por América”, ediciones conjuntas, Editorial Juglaría, Rosario, (1986);“Poemas por el hombre”, ediciones conjuntas, Editorial Juglaría, Rosario, (1989);“Máscaras de familia”, Editorial de Tierra Firme, Bs As, ( 1991 );“Jardines cerrados al público”, UNR Universidad Nacional de Rosario (1999); “Escenas”, plaqueta, Editorial Los Lanzallamas,Rosario, ( 2000);“ Desde el hastío “, Editorial Papeles de Boulevard, Rosario, (2007). Participó en Congresos nacionales e Internacionales y en publicaciones de numerosas revistas. Es miembro fundador de Cooperart (primera cooperativa de arte de la Pcia. de Santa Fe), Integrante de “Los poetas del Boulevard” y Miembro del Comité Editorial de “Papeles de boulevard”.

Jorgelina Paladini* (Rosario, Santa Fe)

OLORES SAGRADOS

De cada rincón de mi casa
escapa
el perfume suave del jazmín
merodea
entre maderas talladas
por manos amadas
impregna mármoles
- viajeros de un tiempo desconocido -
penetra viejos arcones
y en el recodo de la escalera
me espera
para que reconozca
una vez más
los olores sagrados
de mi casa.

MARTINA

Animal trashumante
mendigo de alimentos
y ternuras.

Centinela implacable.

Mirar de cervatillo
en súplica constante
desafiante
a la orden y al rigor.

Perra mía y ajena.

No conoce tu indiferencia
la distancia
ni el tiempo sabe
de tu olvido.

UN SOLO RECUERDO

Volvió con la mirada ardiente, los labios llenos de besos y cansancio en los brazos de tanto abrazar.
Volvió con gusto a él en la lengua y en todo su cuerpo y entonces supo que esa noche perdió todos sus recuerdos.

OTRA COMPAÑERA

El hombre
la acaricia
la aprisiona
entre la humedad
de los labios
la muerde suavemente
la mira
con mirada cómplice
de viejos amigos.

En el cuenco perfumado
de dulzores
imágenes breves
se desvanecen
en el humo
tibio
espeso
atrapante.

Mientras
la pipa se acomoda
complacida
en el hueco cálido
de su mano.

MIEDO

le temo al indecente
júbilo del trébol
que crecerá
sobre mi tumba.
Ruben Echagüe

No me asusta la muerte
que acecha agazapada
tampoco las cosas que
por omnipotencia
o pereza
quedaron inconclusas
ni las lágrimas
y el dolor
de los que me amaron
- el tiempo cura las heridas -
Sólo me aterra pensar
en la palabra que no dije
en la caricia
que retuve en mi mano
y en las garras solapadas
indiferentes
del olvido.

*Jorgelina Paladini es rosarina, docente, poeta y narradora. Fue presidenta de la Asociación Cultural A.D.O.P. y directora de su revista, Protagonistas. Perteneció al staff de la Asociación Poesía de Rosario, coordinó el área de letras del Centro Cultural Lavardén y fue delegada en Rosario del Fondo Nacional de las Artes durante el período 2002-2007.Participó en mesas de lectura, en la coordinación de ciclos de poesía y como jurado en concursos literarios. Parte de su obra se encuentra publicada en antologías, periódicos y revistas. Publicó en poesía: Un poco de magia (1995) Primer premio y edición Fundación Argentina de Planeamiento (Bs.As.); Límites del Tiempo (1999) Laborde Editor; Luces y sombras (2000) Ed. Poesía de Rosario; El gesto final (2004) Laborde Editor; Habitando insomnios (2004) Laborde Editor; El último refugio de la sombra (2009) Ed. del Abasto.

Mariana Vacs* (Rosario, Santa Fe)

I

La escritura me pervierte;
marchitan los silencios la zona
donde tu boca es arena
y mi beso se astilla.

El espacio es sólo una palabra
que aún no fue dicha.

II

Nada me nombra,
todo me transforma.
Un silencio es un cerco
y un maleficio
que curva el horizonte.

Si la noche no aparece,
¿Cómo recordar tu sombra de pájaro?,
¿dónde despabilo el cielo?

III

No es que no entienda,
elijo no hacerlo. El saber
se multiplica como espinas
en el cuerpo del pez.

Te escuché,
y ahora disimulo.

IV

Repetir
inmenso
mi nombre
en el vacío.

Repetir
el nombre
del nombre
hasta que desaparezca.

Repetir la palabra
que me nombra
hasta el vértice del silencio,
hasta donde no me pertenezca,
hasta la muerte del nombre.

(Los cuatro poemas pertenecen al libro “Ínfimo Infinito”)

*Mariana Vacs: Nació en 1967 en Rosario, Argentina, donde vive. Concurrió a los talleres literarios de Alma Maritano, Gloria Lenardón y Nora Hall. Estudió con los poetas Hugo Padeletti en 2003 y Beatriz Vignoli en 2005. Desde 2006 participa en los ciclos de lecturas de la ciudad de Rosario. En 2007 fue invitada a leer en el XV Festival Internacional de Poesía de Rosario en el marco de las actividades de extensión en Rosario Casa de Cultura Provincial Arijón. En 2009 intervino en la lectura de poemas organizada por la SEA en el marco de la Feria del Libro de la ciudad de San Lorenzo. En 2009 participó del XVII Encuentro de Mujeres Poetas en el País de Las Nubes de Oaxaca (México). En 2010 intervino en el II Encuentro Internacional de Poetas en Las Nubes que participa del IV Festival Internacional de la Palabra de Tulum (México) y en el III Encuentro Internacional de Poesía de San Ramón (Costa Rica). En 2010 Invitada a leer en la Feria Internacional del Libro de San José – Costa Rica. Recital de Poesía Erótica. Organizó en Rosario el 1er. Encuentro Internacional de Poesía “Grito de Mujer” que se desarrolló en 16 países simultáneamente durante todo el mes de marzo de 2011, convocado por Mujeres Poetas Internacional. En 2011, Jurado del 1º Concurso de Poesía para estudiantes secundarios, organizado por APACUR, San Ramón, Costa Rica. Colabora con diversas revistas en Argentina y Latinoamérica.

Publicó: “Ínfimo Infinito” (Poesía) Ed. Tantalia. Ciudad Autónoma de Buenos Aries, Argentina. 2006. En antologías: “Fin zona urbana” (Poesía). Ed. GatoGrillé, Rosario, Argentina, 2010; “Paisajes interiores” (Poesía), Centro de Estudios de la Cultura Mixteca. Oaxaca, México. 2010; “Juegos peligrosos” (Antología de cuentos para adolescentes) Ed.Cuenta Conmigo, Rosario, Arg. 2009; “Hechiceras de la palabra” (Poesía) Centro de Estudios de la Cultura Mixteca. Oaxaca, México. 2009; “Poetas del tercer mundo, la antología” Ed. Ciudad Gótica. Rosario, Argentina. 2008; “Gorrión sin tiempo” (Poesía y cuentos) Ed. Cuenta Conmigo. Rosario, Argentina. 2002; “Poetas rosarinos” (Poesía) Ed. Universidad Nacional de Rosario, Argentina. 2000

Hugo Borgna* (Rafaela, Santa Fe)

LÁGRIMAS

Tuvieron su vida vertical
paralelamente solas
sin verse, sin mirarse
sin acompañarse.
Las dos lloraron.

ANDAR

A veces solos
o desasidos,
no se sabe si llegamos,
si estamos saliendo;
siempre lejos de,
jugando casi en el mismo patio
intentando
que el suelo
no nos impida pretender el cielo.
Quién sabe
si no somos
sólo una huella.

OCASO

Se fue regando naranjas delgadas
con los pies en nunca o en hasta
como una lluvia de signos perdidos,
un arrepentimiento de luz
que no podría dejar raíces.
Tenía una sola oportunidad de horizonte,
algún vuelo fuera de tiempo,
escapado de un antiguo canto,
habría cambiado el sepia
por una poco ambiciosa escala de colores
que no se soñaba arco iris.
Por los ojos de los gritos
del abandono y de las manos solas
permitió que la sombra
desprendida
se alargue hacia el este del oeste.
Si el silencio es falta de luz
está esperando un coro de brillos,
una casa de bebés de soles,
la insinuación de horas
que cantan
cuidándose de pisar semifusas
silenciadas en la alfombra de colores sin destino.
Ese sol hacia adentro
que se recuesta en la mano
redondo, como un ojo de tiempo,
cuadro cambiante y cercano
parece pintar una sensación:
¿no debería llamarse acaso?

DOS GRADOS

La voz que salía de una radio
dijo, informativa e indiferente,
hablando de la temperatura
“hay dos grados”
y los pensé pequeños y sueltos
dos graditos solos
en medio del silencio del aire
sin hablarse
sin mirarse
sin sentirse
cuando hubieran podido hacer el amor
-entibiándose primero los pies-
entre sábanas de ternura
y la curiosidad respetuosa de la ventana
que hace como que ignora
las risas que, adentro, saltan y juegan.
Quién sabe si los habitó la incomunicación
-que injustamente se asocia con el invierno-
pero eran dos
y era el único requisito necesario,
habrían podido hacer el calor
que siempre termina
desempañando los vidrios.

*Hugo Borgna nació en Rafaela el 29 de abril de 1945. Practica la escritura desde los diez años, en solitario y alentado por su maestra de los dos últimos años de primaria. Desarrolló la narrativa en forma de cuento corto hasta hace dos años, en que comenzó a intentar con la poesía. Fue libretista de radio, presentador de televisión, fundador de una revista de interés general que ya no circula “Actualidad”. Obtuvo premios por sus cuentos en concursos de la ciudad, la región y la ciudad de Buenos Aires. Escribió “Motivos y Soledades” , “Intenso” y “Cuentos meticulosamente elegidos…por su autor”; otros trabajos se hallan publicados en antologías nacionales. Frecuentó desde siempre círculos literarios. Es presidente de E.R.A, Escritores Rafaelinos Agrupados.

Liana Friedrich* (Rafaela, Santa Fe)

PARADOJAS

Habitamos en extremos opuestos
…Pero la debilidad nos une

Comprendamos: éste es un mundo bipolar
(donde nada es absoluto); por eso…
no sigamos prisioneros de los genes.

Hay cadenas que gritan y hay eslabones que unen
Hay sueños en la vigilia y desvelos en el sueño.
Hay grandeza en lo pequeño y mezquindad en lo grandioso.
Hay libertad de pensamiento e ideales de libertad.
Hay palabras que curan; hay voces que destruyen.
Hay manos que se abren; hay puños que se cierran y golpean.
Hay espinas en los rosales y flores en el camposanto.
Hay soledad en la compañía, pero uniones que separan.
Hay luces en la oscuridad y sombras a la luz del día.
Hay senderos en plena selva y malezas en los caminos.
Hay daños que exigen reparación y reparos en el sufrimiento.
Hay un orden en el caos… hay confusión en el cosmos.
Hay fortaleza en el dolor, pero duele el crecimiento.
Hay odio en el amor y atracción por lo morboso.
Hay vida en la muerte pero hay muertos en vida.
Hay silencios que obturan las palabras y otros que hablan.
Hay belleza en lo monstruoso y hastío en la armonía.
Hay colores en el gris y un arco-iris en la tormenta.
Hay genio en el sinsentido, pero locura en el ingenio.
Hay caminos que llevan a destino y otros que se cierran, si atajos.
Hay barcos que encallan, pero algunos llevan a buen puerto.

¿Sobre qué palabras se edifica el misterio,
sobre qué enigma se construye la palabra?
¿Somos conscientes de nuestra inconsciencia?
¿Es posible extrañar a alguien que ya no recordamos?
¿Tenemos derecho a ejercer nuestros derechos?
¿Hacemos los deberes con nuestro deber?
¿Cuántas vidas vivimos? ¿Cuántas veces morimos?
¿Entendemos la diferencia entre morir por algo y morir por nada?
¿Cuánto en realidad perdemos? ¿Cuánto ganamos?
¿La teología es una ciencia exacta y el altar su laboratorio?
¿Hay discrepancia entre la fe y los hechos?
¿Es que vivimos y morimos por accidente?
¿O acaso seguimos un plan, y morimos según está escrito?

La semilla del escéptico no ve lo que debe ser visto.
(O simplemente … lo elude).
Porque el mundo se divide en dos bandos:
uno piensa que todo es fruto de la casualidad,
y el otro, es el de quienes creen en los milagros.
(¿Será tal vez porque pueden interpretar las señales…?).
¡Ojalá intuyéramos más acerca del destino!
(Así no cometeríamos tantos errores!).
¿Sabíamos hacia dónde ir, o estábamos extraviados,
como Hanssel y Gretel en el bosque de caramelos?
Forzamos al universo para que nos contuviera,
pero sorpresivamente, resultamos catapultados…
Ahora nos sentimos arrojados fuera del Todo,
(¡…y el afuera es tan grande y tan vacío!).

Sin embargo siempre habrá un lugar donde toda furia llegue a su fin:
Un castillo infranqueable al que ni los misiles podrían derribar.
Un espacio entre la fe y la razón, donde habita el único Dios verdadero.

REMEMBRANZAS

Hay un silencio sin tregua que no cesa.
Hay un pretexto de sueños que recuerda.
Hay una mueca de soledad , disimulada en la ausencia.

Nadie pretende juzgar la sentencia del destino:
No te devolverán ni el tiempo ni las lágrimas.
Sólo la fe circundará tu perfil de serena austeridad.

-¿Quién cuidará la era abandonada, bajo el cielo yerto?
¿Quién alzará la ley obstinada, inapelable?- quizás
pensaste, tras la efímera certeza del adiós…

Y luego, irracionales, inexplicablemente,
tantas lunas se acallaron, sin medir las sombras…
Tantos espejos apagaron tu imagen de luciérnagas azules…

Cuando sordamente sonó el reloj de eternidad,
llamándote desde los recónditos ecos de la casa,
tan lejana, inmensa hoy, deshabitada de tu fuego…

Nadie puede pronunciar, en ritual conjuro,
las palabras que te respiren, que te exhumen,
que te reinventen, que te expulsen de la noche…

¿Qué haremos nosotros, mientras tanto, solitarios eternautas,
cabalgando sonámbulos sobre el lomo agrietado del planeta,
hasta el instante de retornar al origen amniótico del tiempo?

Sólo saber evocarte, desde el cristal de la memoria,
panóptico de aquellas horas que ya fueron,
alquimia de antiguas huellas que aún palpitan…

*Liana Friedrich nació en Jesús María (Córdoba), y reside en Rafaela desde 1953. Profesora de Inglés, Castellano y Literatura, integra la comisión de E.R.A. (Escritores Rafaelinos Agrupados). Obtuvo numerosas distinciones a nivel provincial, nacional e internacional por sus creaciones en poesía, cuento y ensayo. Libros colectivos: Literatura infanto-juvenil. Literatura y medios de comunicación social (ensayo, Córdoba,1972); Cuentos sobre el litoral (Rosario, 1983); Celebración (poemas, Rafaela, 1986); Caminos a la eternidad (reflexiones y poemas, Córdoba, 1996); Palabras Rafaelinas (antología, Rafaela, 1998); Escalera de papel (cuentos, Rafaela, 1999); Latinoamérica escribe (poesía, Buenos Aires, 2004); Huellas eternas (poemas, Buenos Aires, 2004); Antología anual 2004 (cuentos y poesías, Buenos Aires, 2005); Crisol literario (antología, Córdoba, 2006), CD Antológico 2006-2007 (narrativa, Junín, Buenos Aires, 2007): Camino literario 2008 (poemas, Córdoba, Argentina); Primera antología oral de escritores rafaelinos (diseño en CD, Rafaela, 2010). Son de su autoría: Gastón Gori y sus poemas (ensayo, Santa Fe, 1984); Vecchioli: más que postmodernista, personalista (ensayo, Rafaela, 1985); Pinceladas (poemas, Sarmiento, 1993); Estaciones en el alma (foto-poemas, Rafaela, 1997), y Narraciones fronterizas (cuentos, Rafaela, 2002).

Hugo N. Bruno* (Rafaela, Santa Fe)

NATURA

Sugiere, guarda,…

¡Otorga,… no da!

Soberbia y presuntuosa mujer:
Suelta pañuelos en dominio de sabios.
Pensantes de frac… y de pañuelo tomado.
Simulan hordas de Atila, en pos de virginal conquista.

Natura plasma funestos pactos:
la non Santa Inquisición.
Bruno aniquilado,
Galilei acallado…

Sir misógino… una manzana:
sumergido en orlados encajes… con sajona pasión.
Quitando prendas, una por una, arranca preciados dones.
Los mismos que fueran denegados a Aristóteles.

Encandila la luz… preñada de dualidad:
Onda: Hermes.
Partícula: Afrodita.
Luz… ¡Hermafrodita!

Masa impostora, energética y cambiante:
un niño persigue, un joven alcanza. ¡Un genio descubre!.
Raro niño de cuatro dimensiones.
Gigante de melena blanca.

En el átomo lo mejor y lo peor de su esquiva esencia:
sutil micro mundo… ¿simétrico?, ¿armónico?, ¿determinista?…
Pequeño gran Universo… del caos y la paradoja…
Su reino… la probabilidad.

Así es Natura:
misterio, magia, seducción, embrujo.
La intimidad debajo del ropaje… el deseo febril.
Saturada de lujuria científica, plena de encanto femenil…

Así seguirá:
insinuando, otorgando, quitando…
¡Así debe ser!
Todo es Natura…Todo Mujer…

*Hugo N. Bruno nació en Rafaela, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Su infancia transcurrió en el campo, donde cursó sus estudios primarios. En la ciudad de Rosario completó sus estudios secundarios y universitarios. Desde siempre ejerce la docencia, su vocación. Por el XVI Certamen Internacional de Poesía y Narrativa, integra la Antología “Continuidad de las Voces”, Editorial de los Cuatro Vientos, diciembre de 2007; también “OPUS”, editado en julio de 2008 por Editorial de los Cuatro Vientos. Publica (con ilustración) en la revista “La tela de la araña” (año 3 N°5), agosto de 2008 (revista cultural de la Universidad Tecnológica Nacional)

Martín Córdoba* (Rafaela, Santa Fe)

GÉNESIS

De pie resiste el árbol.
Se niega a ser mañana
silla, mesa, papel de diario.
Resiste estoicamente
mientras los ríos corren
ante quien pretende embotellarlos.
Mientras las aves migran y los peces huyen
buscando resguardo.
Mientras la tierra
tiembla de miedo avisando
que no está bien su cuerpo
sino que luce lastimado.

Tormentas, sequías, tornados.
Tempestades por miles
son símbolos del cambio
que ciegos ignoramos.
Porque parece que el hombre olvidó
que es semilla, raíz, árbol,
que corre como el río
y vuela como el pájaro
y que la tierra es su hogar primario.

*Martín Córdoba nació en Santa Fe en 1983 y residió en Laguna Paiva hasta el año 2003; luego hizo de Rafaela su lugar de residencia. Ha participado en antologías y publicó en el 2008 “Historias”, declarado de “Interés Cultural” por la Secretaría de Cultura de Laguna Paiva. En 2010 se editó “Humano” su segundo libro; de allí se extrajo “Génesis”.

María del Carmen Giay Levra* (Rafaela, Santa Fe)

A Frankestein

Un poema de amor
que conmueva tu carne inexplicable,
y se emocionen las muchachas
con la ternura de tus ojos.
Sin más recursos que palabras
serenar el ángulo más odioso de tu frente,
ese que desbroza terribles obsesiones,
y conducirte hacia puertas que aún no abriste
por temor
o por recelo.

Aunque parezca un juego atroz,
pararme frente a ti,
darte un poema de amor que te nombre
como un milagro intocable
acaso sea
la más bella manera de salvarte.

*María del Carmen Giay Levra vive en Rafaela. Sus cuentos y poesías recibieron distinciones en concursos nacionales e internacionales. La Subsecretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe premió sus cuentos en el Concurso Provincial de Cuentos para Jóvenes en los años 2000 y 2001; poemas de su autoría forman parte de la Antología Santafesina para Niños y Jóvenes editada por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Recibió el Premio Leoncio Gianello otorgado por ASDE; SADE premió sus textos en 2003, 2004, 2005, 2008 y 2009.

Una respuesta a Poetas y su poesía

  1. Macy Rarey dijo:

    la nota que publicaste me fue demasiado util, voy a aprovecharla y mandarsela a un amigo por fb que estaba buscando lo mismo, muchas gracias por compàrtir la data :D

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