Anclados bajo un mismo cielo

Selva Almada nació en Entre Ríos en 1973. Es autora de, “Mal de muñecas”, “Una chica de provincia”, “El viento que arrasa”, “Ladrilleros”, “Chicas Muertas” y ”El desapego es una manera de querernos”. Sus novelas y relatos fueron traducidos al francés, italiano, portugués y holandés. Codirige el ciclo de lecturas Carne Argentina.

Al mundo de Selva Almada se llega, y se permanece, en puntas de pie. No hay que interrumpir la atmósfera pueblerina con sus largas siestas, el canto de las chicharras, las escapadas al río. Un mundo acabado en sí mismo y que, sin embargo, aún pueden penetrar en él más historias de provincia.

Estos relatos, anclados bajo un mismo cielo, el del lugar natal, es la marca, el sello distintivo de esta escritura. Y este anclaje tiene la fuerza de lo raigal, lo que justamente permite levantar construir- un universo único. Bajo formas del lenguaje propias del litoral, con giros, palabras, refranes y algunos modismos que nos caracterizan, Almada muestra un abanico de pasiones humanas, paradójicamente, desapasionadas. Las fronteras entre el pueblo y el campo se desdibujan, con sus montes, animales, pequeños caseríos en donde hace menos de cuarenta años, se vivía con la puerta sin llave y con la tele en la vereda. La riqueza de esta mirada -en muchos pasajes conmovedora- consiste en alejarse de lugares comunes, regionalismos o cualquier tipo de costumbrismo.

La infancia es allí el lugar del descubrimiento, donde esos afectos desapegados, empujan a los niños a buscarse un lugar junto a otros niños, o a cobijarse bajo abuelas que perdieron la memoria, o de tíos que los trasladan a arroyitos perdidos, a ladrillerias con inmensas lenguas de fuego que iluminan el cielo, y a casa de abuelos que cuentan, en la noche, historias espeluznantes de demonios y aparecidos.

La muerte ingresa en forma natural, es parte de ese universo en el cuál vida y muerte se conjugan; mueren los animales: perros, gallinas, el chancho que criaron para carnear, los peces que sacan del arroyo, los pájaros que voltean con la gomera; mueren las personas, y se congrega el pueblo para despedirlas. Los niños cruzan ese umbral sin miedo, con curiosidad, como parte de una nueva aventura. Y nadie se asombra, sólo una pequeña conmoción modifica la rutina del día.

La vida del pueblo se eleva en los relatos de Almada; nos envuelven la siesta y el calor, padecemos los mosquitos, nos ahogamos con las espirales, y sufrimos con esa madre no-madre desconforme de todo. Los secretos, las mentiras, los ocultamientos, son partes de la educación que se aprendió de los mayores. El pequeño universo de estos personajes es un gran cosmos a descubrir.

Los niños van y vienen, se mueven como en oleaje, a veces se fraccionan y se alejan unos de otros, pero vuelven a juntarse hermanos pequeños y grandes, mujeres y varones; sin embargo habrá siempre un amigo preferido y una disputa por celos.

La siesta es el paraíso recuperado, el sol manda y el calor y la mirada de los mayores, se pierde entre los vahos de la tarde temprana. Los niños se arriesgan a los monstruos diurnos, la solapa, los sátiros que suelen cazar chiquillos desobedientes mientras se atiborran de moras.

En el núcleo de relatos bajo el título “En familia” la historia central es la muerte de Denis. El hallazgo de Almada es contar la misma historia desde diferentes ángulos y puntos de vista, según el encuadre que haga cada personaje en su vínculo con Denis. Así va rodeando el eje de lo contado para que el lector saque sus conclusiones, no solo del protagonista, sino de la conformación del grupo familiar y de su manera de vincularse. Cada personaje tiene sus razones y a la vez no las tiene, y el relato se extiende, se alarga y hasta se contradice, dependiendo de quien lo narre.

En “Intemec”, la historia gira alrededor de la muerte de un obrero, cuyo cuerpo hay que devolver a su familia. Mientras, otra familia, la del encargado de trasladar al muerto, vive su íntimo conflicto ante la partida.

Otros relatos, otras historias completan el libro. Un libro que hace recordar, en clima y riqueza de historias, a lo mejor de John Berger y de las narradoras norteamericanas del siglo pasado.

Del mismo modo que llegamos cerramos la última página, en silencio, en puntas de pie, con la nostalgia por haberlo terminado, con ganas de empezarlo de nuevo.

TEXTOS. PATRICIA SEVERÍN.
REVISTA NOSOTROS (19 al 25 de Noviembre).

Acerca de Juan Pablo

Soy escritor, técnico químico, VJ, jardinero y estudiante de sociología. Asistente del artista plástico Andrés Dorigo y community manager de Editorial Palabrava. Desde 2015 dirijo Editorial De l’aire junto a la escritora Graciela Prieto Rey. A partir de julio de ese año organizo junto a Graciela y la revista Toda Santa Fe el “Ciclo de Poesía: La Herida Fundamental” que consiste en cuatro encuentros por año y reune a autores de la región junto a escritores invitados de otras provincias. El ciclo cuenta además con una feria de editoriales independientes, promocionando la producción literaria local, y arte en vivo. “Trazoomvestido” (2015) es el nombre de su primer libro de poesía.
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